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Editorial: "Discusiones improductivas"

Discusiones improductivas 

Se ha generado una polémica notablemente idiota sobre la crisis económica (desaceleración, estancamiento brusco y alguna sandez más) y la posibilidad de que haya que reducir el gasto social para poder afrontarla. Los socialistas, que a diario practican una política neoliberal que hace cada día más ricos a los ricos y más pobres a los pobres (y más desesperados a los trabajadores) recupera los “tics” de un pasado no del todo olvidado, y nos salen con aquello de que “el gasto social no se toca, porque nosotros defendemos a los que más necesitan”. Emotivo.
 
La triste realidad es muy distinta. España está en caída libre por la ineptitud de un ministro que ha demostrado sobradamente que no está capacitado para el puesto, por la irresponsabilidad de un presidente que durante muchos meses se ha negado a reconocer que íbamos a pasarlo mal, por la falta de previsión de un Gobierno incapaz de asumir sus obligaciones, y también, claro, no lo negamos, por “factores externos”. España ha sido un pésimo estudiante que, además, ha tenido la mala suerte de caer en un colegio nefasto.
 
Por eso, este debate en los medios (con menos profundidad que un dedal) entre socialistas y populares no puede provocar otra cosa que sonrojo. Primero, porque es falso que el PSOE se preocupe más por las clases humildes que por las pudientes; sólo hay que ver cómo son algunas pensiones no contributivas, qué contratos está firmando la mayoría de los jóvenes, en qué condiciones trabajan los agricultores. De los famosos 400 euros nada se ha vuelto a saber, pero además..., ¿es eso todo lo que puede ofrecer el líder de un partido que se dice “obrero”?
 
Por su parte, el PP pierde el tiempo al poner el acento en un aspecto que tiene perdido de antemano, porque la izquierda siempre ha sido maestra en manipulación y propaganda, mientras que la derecha liberal ha sido extremadamente torpe en el pasado, y no parece que vaya a cambiar mucho en el presente o en el futuro. Hasta José Blanco es capaz de pronunciar un discurso sobre los “parias de la tierra” sin que haya un solo periodista que le diga cuatro cosas. Y sin que el principal partido de la oposición aproveche la coyuntura.
 
Los ciudadanos quieren saber si van a poder pagar sus hipotecas el año que viene, si los precios de los alimentos van a seguir subiendo o no, si nos van a volver a encarecer el transporte, los libros de texto y las medicinas, y sobre todo, si cuando vayan a un hospital público les van a atender antes de cinco horas cuando entren por urgencias. Preguntas concretas que exigen respuestas claras y sinceras. Lo demás son discusiones improductivas cuya única utilidad es producir titulares de prensa. Y no siempre.
 
 
Domingo, 27 de Julio de 2008

 

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