Editorial: "El circo parlamentario"
Editorial. 27 de mayo. Empieza a ser muy sospechosa la torpeza de nuestros políticos ante las cámaras. Se entendería de los primerizos, de los que jamás han pisado el Congreso ni han deambulado por sus dependencias. Para todos aquellos que se encuentren en esta situación, advertimos: Por lo general, una persona cargada con una cámara, en este tipo de construcciones, suele ser un periodista. Sin embargo, nuestros políticos actúan como si no viesen nada, como si se tratase de espectros sin sombra ni reflejo en los espejos de los pasillos. Salen concentrados en sus conversaciones, absortos en los grandes debates de los asuntos de la nación, y ni se dan cuenta de que les están grabando. Trabajan demasiado, tienen mucho estrés y, de ahí, el despiste.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


