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Editorial: "La hipocresía del PSE"

No es Patxi López persona de la que puedan esperarse análisis clarividentes de la actualidad, pero hoy ha acertado al pronosticar que si finalmente el lendakari Ibarreche decide acudir a la justicia europea para “lloriquear” por la más que previsible suspensión de la Ley de Consulta a cargo del Tribunal Constitucional, hará el más espantoso de los ridículos. En efecto, así es; lo que no termina de explicar López es que buena parte de culpa de la actual situación en el País Vasco la tiene precisamente el PSE.

Porque López, a quien le encanta estar siempre a mitad de camino de todas partes, tenía dos maneras de ejercer una política progresista en aquella maravillosa región española: una, la “decente”, es decir, la que lideró Nicolás Redondo Terreros durante el tiempo en que estuvo al frente de los socialistas vascos. Esa opción supone no perder nunca la perspectiva de lo que es o debe ser el PSOE, y de lo que es España.
 
La otra, la impresentable, es la que intenta casar el servicio a España (obligación que tienen todos los partidos políticos, incluido el PSE) y la consecución de intereses parecidos a los que persigue desde su fundación el PNV y todo su entorno “abertzale”, incluida ETAsuna. ¿Qué es exactamente lo que le extraña o preocupa ahora al secretario general de los socialistas vascos?, ¿una Ley de Consulta que no es otra cosa que el final de un camino en el que ellos, los socialistas, han ido de la mano con el PNV durante tanto tiempo?
 
El doble rasero moral y la hipocresía son defectos que no debería tener un político con cargo público. Efectivamente, Europa no entendería ni aceptaría los descabellados argumentos de Ibarreche y su ensoñación jurídica independentista. Pero tampoco muchos votantes socialistas entienden el “papelón” que está jugando su partido en el País Vasco, qué intereses defiende exactamente, si quiere una España sin terrorismo y en paz o realmente lo único que pretende es conseguir más autonomía para una sola región del país.
 
Rodríguez Zapatero no es ningún tonto. Ha ganado ya dos citas electorales ante Mariano Rajoy y da la impresión de que sabe exactamente lo que quiere y con qué personas puede llevar a cabo su proyecto federalista para España. Patxi López no hace sino seguir los pasos de un guión previamente establecido, con unos fines muy concretos. Esperemos, por el bien de España y de los españoles, que ninguno de esos planes lleguen a ejecutarse.

Lunes, 25 de Agosto de 2008.

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