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Editorial: "Una lengua perseguida"

Nosotros creemos que Mariano Rajoy, en general, tiene buenas intenciones en relación a España. Lo que no tenemos tan claro es que posea el don de la oportunidad o que esté correctamente asesorado en todos los asuntos importantes que conciernen a los españoles.

El presidente del PP anunció ayer a los compañeros de Europa Press que presentará en el Congreso una ley para garantizar el uso del castellano en toda España por considerar que están "en peligro derechos individuales de las personas". Es cierto que están en peligro esos derechos, pero lo primero que está en peligro es la propia lengua. Es decir, da la impresión de que para enfatizar un derecho individual es necesario obviar o despreciar algo que entronca directamente con la patria, como es la lengua común a todos.
 
Cuando se le pregunta por la cuestión, el presidente de los populares insiste: “yo soy partidario de la libertad y del ejercicio de los derechos individuales”. Lo cual celebramos. Pero, ¿no podría ser un poco más explícito a la hora de defender la lengua en sí misma, y no sólo como “un derecho más” que se puede ejercer o no?, ¿usted, que es el presidente de un partido al que votan más de diez millones de españoles, no cree que la lengua española debe ser especialmente defendida y protegida, incluso más que las lenguas autonómicas (tan mimadas últimamente)?
 
Tampoco se entiende muy bien el momento elegido para presentar la proposición de ley en el Parlamento. ¿Qué le hace pensar a don Mariano que ahora está el español más perseguido y acosado que antes? Hace ya muchos años que niños españoles de Cataluña y País Vasco no pueden estudiar prácticamente nada en español, entre otras razones porque los dos partidos mayoritarios se han encargado de poner a los nacionalistas las competencias de educación en sus siempre peligrosas manos. Peligrosas para España, naturalmente.
 
Como ya hemos dicho, es fundamental que el Partido Popular vuelva a ser el partido de la oposición en torno al cual haya un movimiento crítico en la sociedad que compense la falta de libertades reales que está provocando el gobierno socialista de Zapatero. Rajoy debe reflexionar, saber lo que quiere su electorado, preguntarse por los problemas reales de los ciudadanos de este país y tomar decisiones claras e inequívocas que le hagan merecer la confianza de la mayoría.
 
 
Lunes, 18 de Agosto de 2008.

 

Etiquetas:editorial