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Diario YA


 

Editorial: "Y ahora, Toxo"

Enrique de Diego acierta en sus dos últimos libros, que son un diagnóstico lúcido, valiente y comprometido de la sociedad española de nuestros días. En “La casta parasitaria” y en “Para enterrar el nacionalismo”, el periodista y escritor da en el clavo al denunciar cómo la supervivencia de un cadáver llamado nacionalismo se hace gracias al expolio continuado de las clases medias, verdaderas víctimas de un sistema antidemocrático que sólo beneficia a los enemigos de España. Bueno, a ellos y a la casta política de incompetentes provenientes de una izquierda fofa e inútil y una derecha débil y acomplejada.

Cosa parecida podemos decir de los dos sindicatos marxistas mayoritarios. Se aprovecha un Congreso de Comisiones Obreras para lanzar a la opinión pública el rostro del nuevo mandamás, abriendo un debate perfectamente estéril sobre sus diferencias y semejanzas con Fidalgo; como si a alguien le importase ni remotamente en qué se parecen o distinguen Fidalgo y Toxo. En cambio, se sigue ocultando a los ciudadanos la cuestión central de estas organizaciones: de qué viven, qué reportan a la sociedad, cómo van a defender a los trabajadores del siglo XXI (porque a los de finales del XX no les tocó nada), etc.

He aquí un nuevo ejemplo de cómo el discurso dominante sobre vacuidades como “democracia”, “sistema de libertades”, “Estado de Derecho” y otras pamplinas de semejante jaez oculta la verdad que se consigue (¡medios no faltan!) ocultar a los contribuyentes: la corrupción generalizada, la subvención de los holgazanes y la persecución de los pocos cerebros despejados que van quedando en este país. Y así nos va, naturalmente.

Con la sana intención de intentar (en vano) que la gente deje de pensar lo que a la fuerza tiene que pensar, esto es, que los dos sindicatos mayoritarios marxistas son aliados estratégicos del Gobierno en vez de contrapesos, el señor Toxo hizo ayer unas declaraciones asegurando que CC.OO. no dudará en salir a la calle, si es necesario, para defender los intereses de los trabajadores. Ya. ¿Y perder las magras subvenciones, señor mandamás del proletariado patrio?, ¿y arriesgarse a que el PSOE le dé a UGT, en exclusiva, la parte correspondiente del pastel del momio que sale de los bolsillos de la pobre ciudadanía robada a espuertas? Venga, hombre.

Aún habrá medios de comunicación que dediquen apasionantes tertulias a discutir en qué sale ganando y en qué perdiendo la “central sindical” fundada por Marcelino Camacho con el cambio de cromo de Fidalgo por el de Toxo. Allá ellos. No será este diario digital católico el que se preste a engañifas del lenguaje.

Domingo, 21 de diciembre de 2008.

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