El 86% de nuestros lectores creen que debe retirarse la estatua de Largo Caballero
Redacción Madrid.
Aunque la Ley de la Memoria Histórica de Zapatero, ayudada por la asignatura de Educación para la Ciudadanía, puede causar estragos en la opinión pública española, los lectores de Diario YA han demostrado estar a salvo de tales lacras. El 86% de ellos han votado la opción, propuesta por este diario, de que se retire inmediatamente la estatua del dirigente socialista Francisco Largo Caballero que se encuentra en el madrileño Paseo de la Castellana, y que supone una grave ofensa a los españoles de bien y al espíritu democrático. Recordemos que el llamado "Lenin español" siempre aborreció los sistemas de representación, e hizo lo que pudo por apoyar el golpe de estado de 1934 y por que hubiera una guerra civil.
De las personas que han participado en la encuesta, que han sido más de 600 personas, nada menos que 525 han apoyado la opción de que se retire la estatua (86%), mientras que 56 han votado lo contrario (9%). Para el 5% de nuestros lectores, ésta no es una cuestión que les importe en absoluto, y 30 de ellos han votado la opción "me da igual". Sólo dos personas han votado "ns/nc".
En noviembre de 1931, Largo Caballero pronunció las siguientes palabras, que dejaban claro su exquisito "talante" democrático: "En el caso de que una fracción republicana se quisiere encargar del Poder para gobernar con criterio de partido, disolviendo las Cortes antes de que éstas cumplan su mandato, nos consideraríamos relevados de nuestros compromisos. Ese intento sólo sería la señal para que el partido socialista y
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


