El monstruo se hunde
Redacción Madrid.
El violador Josef Fritzl se ha derrumbado en las últimas horas, y ha confesado ser el autor de todos los crímenes que se le imputan, incluido el de asesinato de su hijo-nieto. Con esta declaración ante el juez, el monstruo de Amstetten pasará, sin duda, el resto de sus días en la cárcel.
Recordemos que en los últimos días, Fritzl había reconocido sólo una parte de las imputaciones, las que tenían que ver con el secuestro y la violación sistemática a su hija, que estuvo retenida en un sótano 24 años, en condiciones infrahumanas.
El llamado "juicio del siglo", que ha llamado la atención de cientos de periodistas de todo el mundo, tuvo su momento más dramático ayer, cuando se visionó la grabación realizada a la hija de Fritzl quien, en 11 horas, resumió el cuarto de siglo de calvario personal.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


