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El multimillonario ruso Mikhail Fridman se enfrenta a un interrogatorio sobre las acusaciones de corrupción en España

Juan García Bustamante. El multimillonario ruso Mikhail Fridman se enfrentará a un interrogatorio sobre las acusaciones de haber asediado económicamente de forma ilegal a un objetivo de adquisición mientras camuflaba su verdadero objetivo.

Un fiscal anticorrupción sospecha que el Sr. Fridman violó el código penal del país en 2016 en un intento de tomar el control de Zed World Wide, un negocio español de contenidos y servicios móviles que más tarde se declaró insolvente. El fiscal José Grinda González describió el presunto ataque a ZWW como un «saqueo», señalando que la palabra «saqueador» se utiliza en el ámbito del crimen organizado ruso para describir el robo de un negocio, ya sea a través de violencia, asesinato o estrangulamiento económico.

El empresario era accionista y acreedor de ZWW y, según la Audiencia Nacional, tenía «una posición privilegiada para cualquier tipo de decisión en el grupo». También controlaba Vimpelcom, una enorme operadora de telefonía móvil que, al alterar los contratos con Zed, provocó un descenso notable de sus ingresos, lo que a su vez hizo imposible que ZWW gestionara un préstamo de 140 millones de euros, concedido por uno de los bancos que controla Fridman.

Después de que ZED solicitara la quiebra en junio de 2016, el entorno de Fridman compró ZED por 20 millones de euros, «muy por debajo del valor que tenía cuando comenzaron las maniobras de bloqueo orquestadas por el Sr. Fridman», afirman los fiscales.

Esta no es la única adquisición que puede ser considerada en el juzgado. A principios de este año, Fidman tomó el control de otra empresa española, DIA, a través de su holding LetterOne (L1), poco después de la dimisión de la presidenta y del director general, del despido del director de finanzas, del hundimiento de las acciones de la empresa en un 80% en poco más de un año.

Su grupo ruso A1 aparece en decenas de historias de «adquisiciones agresivas»: empresas productoras de alimentos y bebidas, farmacéuticas, metalúrgicas, mineras, petroleras y de gas, todas ellas entran en la lista de los polémicos proyectos empresariales de A1.

El magnate afirma que ha trasladado el foco a Europa para poner a prueba sus habilidades en un nuevo territorio y tratar de repetir su éxito ruso. Una empresa asociada a él acaba de verse envuelta en un confuso proceso judicial en una zona remota de Rusia, después de haber comprado las deudas de un tal Víctor Baturin. Ese apellido puede resultar familiar a algunos, ya que Victor Baturin es hermano de la mujer más rica de Rusia, Elena Baturina, cuyo patrimonio se estima en 1,2 billones de dólares y posee algunas propiedades en Marbella, España.

Victor, quién ha cumplido 7 años de cárcel por fraude y maquinaciones financieras, está en proceso de bancarrota y se desconoce si posee algún activo significativo, lo que hace que la inversión del Sr. Fridman en su deuda parezca bastante arriesgada y sus motivos inciertos.