El primer 'hombre embarazado' da a luz a una niña en Estados Unidos
Thomas Beatie, un transexual sometido a tratamientos hormonales, dio luz ayer a una niña en un hospital de Oregon (Estados Unidos) según informó ayer la revista 'People'. Beatie, conocido como el primer 'hombre embarazado' de la historia, mantuvo sus órganos reproductivos femeninos cuando se convirtió legalmente en hombre hace diez años.
El bebé, que fue concebido a través de inseminación artificial utilizando a un donante de esperma y los óvulos de Beatie, nació el 29 de junio. A la vista de la biografía de Beatie extraña que la revista americana pueda afirmar que ambos están "sanos y bien".
"La única diferencia en mí es que no puedo amamantar a mi bebé, pero muchas madres no lo hacen", dijo Beatie, ya que sus pechos fueron extirpados en la cirugía de cambio de género.
El joven transexual, de 34 años, aseguró que la niña no nació mediante cesárea, como aseguran algunas informaciones, pero no dio más detalles sobre el parto.
Beatie dijo el pasado mes de abril en 'The Oprah Winfrey Show' que comenzó su transformación sexual hace unos diez años, cuando inició un tratamiento con testosterona y se sometió una cirugía para que le extirparan las glándulas mamarias y le aplanaran el pecho.
Cuando se planteó la posibilidad de tener un hijo hace unos dos años, detuvo su tratamiento de inyecciones hormonales y volvió a menstruar.
La esposa de Beatie, Nancy, de 46 años, con quien se casó hace cinco años, es incapaz de tener hijos debido a que se sometió a una histerectomía. Beatie aseguró que de otra forma "no habría hecho esto". Su esposa tiene dos hijas mayores de un matrimonio previo.
Nancy dijo en el 'Programa de Oprah' que sus roles como padres serían los "tradicionales", pese a la condición de transgénero de Beatie. "El será el padre y yo seré la madre", sostuvo.
La pareja, que tiene un negocio de impresión de ropa en Bend (Oregon), está legalmente casada y Beatie es reconocido como hombre por la ley del estado.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


