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Diario YA

Los dos episodios que hemos visto esta semana en Madrid y en Canarias no pueden ser más demostrativos de lo que digo

El Reino de la mentira

Rafael Nieto, director de Sencillamente Radio, en Radio Inter

El más grave problema que tiene hoy la civilización occidental es, sin duda alguna, que la mentira vale tanto como la verdad. La sacralización de la democracia ha instaurado el relativismo moral como una religión válida a la que, además, es ya obligatoria la adhesión, es decir, es la única manera de creer no opcional ni voluntaria. Así, en el imperio de la mentira, decir la verdad se considera provocador mientras que mentir es la manera más rápida y segura de procurarse la simpatía de los poderes públicos y un rápido ascenso social.

Los dos episodios que hemos visto esta semana en Madrid y en Canarias no pueden ser más demostrativos de lo que digo. Se producen, además, al comienzo de la Cuaresma, cumpliéndose la regla de que todos los años, antes de Semana Santa, debe haber al menos dos ó tres sucesos de este jaez. En Madrid, el autobús de Hazte Oír con esas verdades que estudiábamos en sexto de EGB, y en Canarias el desfile de carnaval cristófobo, con una drag queen burlándose de la Virgen dolorosa y otra (u otro) haciendo lo mismo con Nuestro Señor en la Cruz.

En el primero de los casos, el bus que reflejaba la realidad biológica de hombres y mujeres no solamente ha recibido el repudio general en redes sociales y MCS, sino que ha sido perseguido por el ayuntamiento de Madrid y el Gobierno regional hasta el punto de impedir su circulación. La razón es que sus mensajes son ofensivos y provocadores; ¿por qué?, por decir la verdad. Ni más ni menos que eso; en el imperio de la mentira, la verdad es provocadora y ofensiva.

En el caso del carnaval de Gran Canaria, el asunto es aún más grave, porque el objetivo del montaje, sadomasoquista y obsceno, era claramente humillar los sentimientos religiosos de los cristianos, haciendo burla de la Virgen María y riéndose de la crucifixión de Jesús, al que convierten en un monstruo sádico y morboso preparado para una orgía lésbica. Este show no solamente no provocó el repudio de los asistentes, sino que el ganador o ganadora fue aplaudido por la gente y felicitado por todos los partidos políticos, incluido por supuesto el PP.

Prácticamente no ha habido excepciones en el respeto y la consideración a la drag queen, a la que los MCS conceden un inexistente derecho a la ofensa de los más nobles sentimientos de las personas. Salvo este grupo, Intereconomía, y algún otro medio digital, esta aberración humillante para cualquier persona de bien merece el mismo beneplácito que pueda tener un cuadro de El Greco o un concierto de Beethoven.

La basura vale lo mismo que el oro, porque la mentira vale lo mismo que la verdad. A lo largo de la Historia, todas las civilizaciones pujantes que fueron imperio terminaron declinando, y finalmente desapareciendo, por la misma razón: primero se produce un rechazo de la ley natural y de la religión, luego viene un tiempo de desorden moral por la ausencia de reglas, después la inevitable depravación por el desbordamiento de las pasiones y los vicios, y finalmente el ocaso y el advenimiento de otras fuerzas o culturas más pujantes. Nosotros estamos rozando la cuarta fase.

Los que han preferido confiar en los partidos políticos antes que en su propia conciencia o en la única religión que asegura la paz social y la concordia entre los hombres, allá ellos. Los que han subido la democracia al altar de los santos, y veneran a mediocres y corruptos como antes se veneraba a los hombres más ejemplares, allá ellos. Pero hoy tenemos lo que tenemos: nada es casual.

El mundo de hoy vive en la mentira y en la corrupción moral, y la verdad es perseguida y arrinconada por unos individuos a los que nosotros mismos hemos elegido. Será bueno que lo tengamos en cuenta, y que lo recordemos, cuando veamos las cenizas de nuestra civilización.

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