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Diario YA

Elecciones presidenciales y generales en Uruguay

José Luis Orella
En la república oriental de Uruguay, se celebró ayer la elección presidencial en primera vuelta, que seguirá el 24 de noviembre con el resultado definitivo. Para esta segunda vuelta, pasaron la prueba el candidato oficialista del Frente Amplio, Daniel Martínez, que obtuvo el 39,2%, y el candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, quien sacó un 28,6% de los resultados totales. Sin embargo, el Frente Amplio no tiene tan clara la victoria en la segunda vuelta, al iniciar el candidato blanco, como se denominan a los nacionales, contactos con los candidatos derrotados de la primera vuelta. El Partido Colorado de Ernesto Talvi, obtuvo un 12,3 % y el antiguo mandatario oriental, Julio María Sanguinetti, aseguró que la formación colorada apoyaría la candidatura de sus contrincantes históricos. la novedad de la elección, fue el flamante resultado de la nueva formación, Cabildo Abierto, del ex comandante en Jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, con un 10,9 %. Una formación heterogénea, patriota, social, aunque por la cercanía, influenciada en algunos aspectos por “el efecto Bolsonaro”, ha reunido un voto derechista, pero también de sectores populares del Frente Amplio, que revindican una mayor presencia de las instituciones. El triunfo de Lacalle sería la vuelta al poder de la derecha, después de 25 años de Frente Amplio en la república oriental.
A su vez, también fueron elecciones generales, donde se constató la división de la sociedad uruguaya, al votar un parlamento de lo más fragmentado. Frente Amplio obtuvo 41 escaños, 31 fueron para el PN, otros 13 para el PC, once para Cabildo Abierto, 1 para el Partido Independiente, 1 para el Partido de la Gente y uno para el PERI (ecologista). En cuanto al Senado quedó dividido en 13 escaños para el FA, 10 para el PN, 4 para el PC y 3 para Cabildo Abierto. Mientras en Argentina, la derrota de Macri se contempla como una derrota del neoliberalismo económico, en Uruguay, parece que quieren sumarse a los países emergentes, distanciándose de los populismos del nuevo socialismo.