España no debió abandonar Kosovo
La mala gestión del Gobierno Zapatero para comunicar a los países de la coaliación su decisión de abandonar una misión -que comenzó hace diez años bajo pretexto de evitar el genocidio entre la población albanesa residente en Kosovo y que, finalmente, ha servido para dar carta de naturaleza a la independencia de una provincia serbia-, parece estar detrás del resultado que arroja nuestra encuesta.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


