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Diario YA


 

Falta de liderazgo

Abel Hernández. 29 de enero.

El Partido Popular está desaprovechando una oportunidad de oro para dejar atrás al Partido Socialista en la carrera por el poder. Las desavenencias internas y la falta de liderazgo están siendo bien aprovechadas por su principal adversario político y por las terminales mediáticas del Gobierno de Zapatero para salvarse de la quema y para paralizar y debilitar a la oposición.

La campaña de desprestigio está siendo favorecida por el comportamiento de algunos de sus dirigentes, que supeditan todo a sus ambiciones personales. El ejemplo más visible es Madrid, donde, para regocijo del PSOE, se está desarrollando un espectáculo lamentable a propósito de supuestos casos de “espionaje” interno y de policías paralelas. Las revelaciones periodísticas, indebidamente filtradas, hinchadas y aireadas como si se tratara del mayor suceso de la historia, han servido para desatar a todos los demonios familiares sin que desde la dirección del partido se haya cortado inmediatamente por lo sano. Conviene saber que en todos los grandes partidos funcionan servicios ocultos de “espionaje” interno para el control de sus dirigentes y militantes. Se supone que eso se hace sin echar mano del dinero público, si bien dado el sistema de  financiación de los partidos por el Estado, que rige en España, eso es difícil de deslindar. En el caso de la comunidad de Madrid, la Justicia dirá.

La crisis económica, que es lo que preocupa a los españoles, con su tremenda repercusión en las familias y en las empresas, debería tener ya a estas horas contra las cuerdas al presidente Zapatero, que prometió el pleno empleo para ganar las últimas elecciones, diga ahora lo que diga, y que, en consecuencia, carece de crédito para liderar la salida de la misma. Y, sin embargo, parece que el que está contra las cuerdas es el jefe de la oposición. Como a perro flaco todo se le vuelven pulgas, la sentencia “política” del Supremo sobre la Educación para la Ciudadanía también sirve a los socialistas y sus terminales mediáticas para cubrirle de ignominia y seguir alentando las divisiones internas.

Da la impresión de que en determinados ambientes del partido, alentados desde fuera, se está aprovechando toda esta confusión para preparar en unos meses la sucesión de Mariano Rajoy si en las inminentes elecciones europeas y regionales en Galicia y el País Vasco sufre el PP un cierto descalabro. Como ocurrió con Adolfo Suárez en la reunión de la “casa de la Pradera”, aquí está sucediendo algo parecido, pero esta vez en la “pradera de San Isidro”. Me da la impresión de que la que puede salir peor parada de esta “guerra”, aparte del propio Rajoy por su evidente falta de liderazgo, es la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, que se está creando demasiados enemigos dentro y fuera de la comunidad madrileña, y dentro y fuera del partido. Ella misma siente que se está quedando sola, rodeada de consejeros que vigilan a los otros o son vigilados por ellos. Esa es la imagen que se está ofreciendo, que seguramente no refleja la realidad, pero que es así si así parece. 

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