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Diario YA


 

Galones para mandar

Miguel Ángel Guijarro. 20 de febrero.

El mundo del fútbol está dividido entre ‘raulistas’ y los que no soportan al ‘7’ del Real Madrid. El último capítulo se ha vivido esta misma semana cuando alguien se ‘inventó’ un supuesto homenaje al que durante tantos años fue el abanderado del combinado nacional. El debate ha estado en la calle y casi todo el mundo ha opinado pero lo que más me sorprende es que los grandes detractores de Raúl suelen ser siempre gente que no está en el fútbol. El orbe futbolístico cierra filas en torno a Raúl y se deshacen en elogios permanentes hacia el madridista, sus números son incuestionables y, o los que hablan bien de Raúl, mienten, o la gente ve fantasmas donde no los hay. Yo solo juego al fútbol en las ‘pachangas’ con mis compañeros de la radio pero aunque no conviva en un vestuario profesional, veo y escucho a muchos futbolistas por estos mundos de Dios y realmente, nunca he visto a ese Raúl que a veces nos venden de manipulador, egoísta, soberbio y mandón. Sé que es un jugador callado, que manda porque puede y que tiene el respeto (que no miedo) del resto de compañeros y rivales. Es curioso pero cuando se habla de galones dentro de un vestuario, dependiendo de quién los lleve, o se le encumbra o se le pisa. Desde el principio de los tiempos, los veteranos mandan en el vestuario, es ley de vida y los jóvenes aprenden esperando adquirir poco a poco ese peso para llegar a algún día a tomar decisiones y tener ‘bonus’. De todos modos, en el fútbol como en la vida, no todo el mundo vale para mandar, por muchos años que lleve en una plantilla, para ello hay que tener personalidad, decisión, dotes de mando y sobre todo, y aquí sí me centro en el mundo del fútbol, estar a tope para tapar bocas. Eso es lo que mejor hace Raúl porque se podrán cuestionar sus actitudes en el vestuario, se podrá criticar su edad, hasta su corte de pelo, pero sus números son incuestionables. Al aficionado madridista le da lo mismo si manda o no, le preocupa que rinda y eso Raúl lo lleva a efecto cada fin de semana. Por mucho que un tío se suba a las barbas del entrenador, si no funciona, acabará por caer, por eso digo que Raúl habla poco fuera y mucho en el terreno de juego, Mientras los números le respalden, será intocable. No se convierte uno en el máximo goleador de la historia del Real Madrid por ser un ‘mandón’ en la caseta. Es difícil en este nuevo fútbol que vuelva a ocurrir ya que raras veces un jugador tiene una dilatada historia defendiendo una camiseta, ahora son aves de paso, sin historia y como dice el dicho, sin pena ni gloria. Raúl habla poco, pero habla cuando debe y la explicación (a través de su representante) sobre el presunto homenaje, ha sido elegante y coherente. Aún así, ese saber estar también se ha llevado palos, lo que demuestra su carisma ya que para bien o para mal, Raúl, no deja indiferente a nadie.  

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