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Diario YA

Los catalanes olvidados del independentismo

Homenaje a los Mártires catalanes de la Guerra de la Independencia

Este viernes 17 de abril, más de un centenar de catalanes han decidido recuperar la memoria histórica de los catalanes que ofrendaron sus vidas por la liberación de España de las tropas napoleónicas.

El Acto ha sido convocado por las asociaciones SOMATEMPS y MOVIMENT CIVIC D´ESPANYA I CATALANS. En la primera parte del mismo el profesor y Catedrático de Historia Ramón Figueras Palacios dictó la conferencia “La verdadera Guerra de la independencia. El patriotismo hispánico contra las elites afrancesadas”. Tras su conferencia intervinieron Josep Alsina por la asociación SOMATEMPS Y Eduardo García por Espanya i Catalans. Sus respectivos discursos se centraron en la similitud de la época presente con la Guerra de la Independencia. El pueblo catalán se halla descabezado de sus elites que le conducen a una locura sin sentido.

Peor aún, treinta años de nacionalismo han asesinado el alma catalana que apenas puede reconocerse en esos mártires y combatientes. El acto contó con la un representante de la Corona de Aragón, miembro destacado de la Asociación por la Memoria de los sitios de Zaragoza. Quiso con sus palabras, y recordó a los presentes, a los numerosos catalanes que en la Guerra de la Independencia acudieron a auxiliar a Zaragoza.

Este acto ha sido muy significativo, pues los asistentes al acto académico luego acudieron a “El Monument als Herois del 1809” (el monumento a los héroes del 1809) o, popularmente conocido como “El Monument als Màrtirs de la Independència” (el monumento a los mártires de la independencia). El monumento está situado en la Plaza Garriga i Bachs de Barcelona, frente a la puerta de Santa Eulàlia de la Catedral. En la placa que hay bajo la escultura de bronce, podemos leer ocho nombres: el del capellán castrense, Padre Joaquim Pou, el del rector de la parroquia de la Ciutadella, Padre Joan Gallifa, el del subteniente Josep Navarro, el del dependiente Savador Aulet, el del oficial Joan Masana, el del cerrajero Pere Lastortras, el del carpintero Ramon Mas y el del espartero Juliano Portet.

La historia cuenta que durante la ocupación napoleónica de Barcelona, a mediados del mes de mayo de 1809, diferentes ciudadanos decidieron liderar una revuelta contra las fuerzas de ocupación y levantar a todo el pueblo para liberar la ciudad. No obstante, este levantamiento acabó en fracaso y tuvo consecuencias dramáticas. Los franceses decidieron dar una lección ejemplar y entre todos los detenidos eligieron a cinco que, después de ser acusados de conspiración, fueron ejecutados.

Por desgracia, este céntrico y magnífico escultórico de Llimona, pasa desapercibido ante miles de personas ý turistas que cada día transcurren por el Barrio gótico.
Igualmente, por desgracia también, el famoso “tricentenario” de la Guerra de Sucesión, manipulado y monopolizado por el independentismo, ha ocultado el Bicentenario del final de la Guerra de la Independencia. Hacía muchísimas décadas que este Monumento y lo que representa no era objeto de homenaje.

Este viernes 17, ante él se han leído unas preciosas poesías catalanas de época de la Guerra de la Independencia en las que queda recogido el alma popular de los catalanes de esa época. Una representante de SOMATEMPS, Ariadna Hernández, ha pronunciado un discurso emocionante sobre el pueblo catalán su participación entusiasta en la liberación de España y especialmente ha recordado el Martirio de los cinco hombres representados en el conjunto escultórico.

Luego, posiblemente, desde hacía muchísimos años en esa Plaza, se ha tocado la Marcha Real con flauta acompañada de tambor, como a la vieja usanza. Mientras, se realizaba una ofrenda floral con un centro que representaba la bandera española y catalana, bien unidas y hermanadas.

El público asistente ha salido emocionado y reconfortado. Por fin, la calle deja de ser un monopolio del  separatismo. Este acto ha sido un acto de profunda catalanidad y a la vez de profunda españolidad. No podía ser de otro modo. Entre todos los asistentes sólo se oía un deseo: “este acto hay que repetirlo cada año”.

Esta es la Cataluña que está emergiendo por sí sola, sin subvenciones ni ayudas de ningún tipo, de la losa a la que le ha sometido el nacionalismo y el abandono de su gobierno. Pero como en 1808, los catalanes de verdad saben cuales son sus referentes históricos y ninguna “desmemoria histórica” los hará olvidar.
 

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