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José Luis Orella: "La Rusia de Dimitri Medvéded"

La Rusia de Dimitri Medvéded

La Rusia de Dimitri Medvéded es una Rusia nueva que ha dejado en el desván la incertidumbre del problema checheno y la inestabilidad económica. Su antecesor, Vladimir Putín, y flamante primer ministro, ha reconfigurado un poder central eficaz, asentado firmemente en los ingentes ingresos proporcionados por la venta de hidrocarburos y tecnología militar punta. La economía de Rusia se ha decantado a un valor seguro como es la exportación de hidrocarburos. Desde el incremento de precios producido por la tensión sufrida en Oriente Próximo, la posición rusa como punto de origen ha mejorado significativamente.
 
En el año 2000 Rusia era el principal productor de gas natural del mundo, con el 23,3% del total, y el tercer productor de petróleo bruto (tras Arabia Saudí y Estados Unidos), con el 9% de la producción mundial. Pero en el 2003 Rusia producía el 11´8 %, que son 8´1 millones de barriles diarios, y dispone del 6´2 % de las reservas mundiales de crudo (Oriente medio dispone del 30´4 %). Estas exportaciones se dirigen prioritariamente hacia la Unión Europea, que se ha convertido en el principal socio comercial de Rusia. De este modo, el 28´5 % del petróleo importado por la UE y el 41% de las importaciones de gas provienen de Rusia. La exportación energética a la UE condiciona la relación internacional, para asegurarse Alemania el regular suministro de gas, se está construyendo un oleoducto marino por el Báltico, que evita pasar por los países bálticos y Polonia. Por el sur, un nuevo oleoducto que cruzará Bulgaria, Serbia y Hungría, devuelve la presencia rusa a los Balcanes. 
 
Con respecto a las nuevas fronteras de Rusia, el antiguo espacio soviético, denominado como “extranjero próximo”, se ha convertido en área prioritaria. Excepto en el báltico, Rusia ha iniciado su recuperación del liderazgo perdido en el Caucaso y el Asia Central. La eclosión soviética dio lugar a la CEI, pero ha fracasado como nuevo marco de relación de los países postsoviéticos. Rusia sólo tiene, desde 1997, un tratado de unión con Bielorrusia, pero la difícil situación política del gobierno de Lukashenko, mal vista por las potencias occidentales, compromete el apoyo de Rusia.
 
En la actualidad los países de la antigua Unión Soviética forman dos colectivos muy distintos. Por una parte, el colectivo GUUAM, que agrupa a Georgia, Ucrania, Uzbekistán, Azerbaiján y Moldavia; los cuales han subrayado su despegue de Rusia y mantienen su proximidad con los Estados Unidos. Por otro lado la Comunidad Económica Euroasiática, de la que participan Kazajstán, Bielorrusia, Tadzhikistán y Kirguizistán; conforman el área de proximidad afín a Rusia. Sin embargo, este segundo grupo ha conseguido consolidarse en el área del Asia Central. Rusia junto a Kazajstán, Tadzhikistán y Kirguizistán, establecieron pactos defensivos y comerciales, en los que incluyeron a China.
 
El Quinteto de Shanghai se formó en 1996, y en el 2002 conseguía la adhesión de Uzbekistán, redenominándose Organización de Cooperación de Shanghai. El nuevo espacio baraja la colaboración en el campo militar y en el comercial. En el primero se intensificó la ayuda mutua desde la aparición de los talibanes en Afganistán y su proyección islamista en la zona. En el segundo, China esta cada vez más necesitada de recursos energéticos y tecnología de última generación, que sólo Rusia puede proporcionarle.
 
Sin embargo, Rusia todavía dispone de elementos importantes para hacerse oír ante sus antiguas áreas de influencia. En Moldavia, poblada por rumanos deseosos de unirse a su antigua patria, la existencia de la Trasnistria, región oriental de hegemonía rusoucraniana, proporciona un importante punto estratégico en Europa, junto a Kaliningrado. La región no acepta la federación, sino la formación de una unidad política propia asociada a Rusia. En el Caucaso independizado, Georgia se muestra como el país más altivo contra la antigua potencia eslava. No obstante, la república tiene fuertes problemas secesionistas en Osetia del Sur y Abjasia. Estas regiones, que mantienen sus propias identidades étnicas y culturales diferenciadas de las de los georgianos, mantienen una independencia de facto, desde hace algo más de diez años. Pero Rusia ampara sus derechos para impedir que el presidente georgiano Mijaíl Saakashvili convierta su país en la cabeza de desembarco norteamericano en el Caucaso.
 
Con respecto al conflicto de Nagorno Karabakh, región armenia que se gobierna de manera autónoma después de una guerra contra Azerbaijan, Rusia apoyó la reivindicación armenia. En 1997 los rusos firmaron un tratado de cooperación militar con la república de Armenia, único país cristiano y amigo de la zona. El tratado autoriza a Rusia a instalar doce mil soldados en la frontera de Turquía, país que guarda buenas relaciones con el turcófono e islámico Azerbaijan, a quien pertenecía la rebelde república de Nagorno Karabakh. Ambos países islámicos proyectan comunicar el petróleo azerbaijano con el Mediterráneo por el territorio turco.
 
José Luis Orella
 
 

 

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