La Asociación de la Prensa dice que la "broma" de Wyoming desprestigia a la profesión
Redacción Madrid. 4 de febrero.
El presidente de
Urbaneja mostró su "profundo pesar e irritación" por este episodio y por el comportamiento que han tenido "unos y otros", en referencia a
"Ayer", explicó Urbaneja, "ya supimos que se trataba de una celada a Intereconomía y nos pareció deplorable".
A su juicio, los periodistas tienen que medir las consecuencias de lo que hacen y "no se puede engañar a la gente". "Lo que han hecho en este caso unos y otros es muy triste", subrayó.
En definitiva, agregó Urbaneja, "esto no revela más que el estado deplorable en que está la profesión en estos momentos, y con comportamientos así sólo se entra en una dinámica que conduce al desprestigio de todos".
El 'affaire' de Wyoming y la becaria también pone en evidencia, en su opinión, que "en las redacciones no hay mecanismos de alerta, porque alguien puede imaginar algún desatino, pero debe haber siempre quien lo pare".
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


