La CIA cree que Kim Jong Il continúa al frente del régimen norcoreano
Redacción Madrid. 26 de febrero. El director de la CIA, Leon Panetta, manifestó anoche que el dirigente norcoreano, Kim Jong Il, continúa al frente del régimen comunista, a pesar de los rumores sobre su delicado estado de salud.
Preguntado por ello, Panetta dijo a los periodistas que "sin entrar en información clafisicada, creo con certeza en las indicaciones que apuntan que (Kim) continúa en el poder", declaró.
El pasado verano saltaron las alarmas sobre el estado de salud del dirigente norcoreano, de 67 años, después de que medios surcoreanos y Estados Unidos alertaron de que Kim había sufrido un derrame cerebral, que le dejó "gravemente enfermo". No obstante, el régimen norcoreano no ha reconocido nunca tales rumores y divulga constantemente imágenes públicas que presentan a Kim en plena forma.
Las últimas apariciones del dirigente norcoreano se han producido en la provincia de Hamgyong, donde al parecer se prepara el lanzamiento del misil Taepodong-2, cuyo rango de autonomía podría alcanzar Estados Unidos.
Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, advirtió con motivo de su visita a Corea del Sur la semana pasada, de la incertidumbre que creará la cuestión de la sucesión del dirigente en Pyongyang y no descartó la posibilidad de que se produzca un enfrentamiento por esta cuestión.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


