La falsa identidad de Karadzic pertenece a un hombre vivo
La identidad utilizada por Radovan Karadzic, detenido el pasado lunes por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), pertenecía a un hombre que sigue vivo, según informó hoy el ministro del Interior de Serbia, Vuk Jeremic, contradiciendo así algunas informaciones publicadas por los medios serbios que indicaban que Dragan Babic murió en Sarajevo en 1993 tras ser alcanzado por la bala de un francotirador que actuaba bajo las órdenes de Karadzic.
Kardazic utilizó durante más de once años el nombre de Dragan Babic un "hombre real y que aún está vivo", aseguró Jeremic. Bajo esa identidad, ayudado por una larga barba y melena, Karadzic se movió con total libertad por Belgrado, donde trabajaba como médico naturista. La reputación obtenida en esta profesión le valió para dar conferencias y publicar artículos de medicina en la revista 'Healthy Life Journal'.
Por otra parte, el portavoz del fiscal serbio encargado de investigar los crímenes de guerra, Bruno Vekaric, informó hoy de que la extradición de Karadzic a La Haya podría producirse el lunes o el martes de la próxima semana, aunque añadió que "podría ser antes".
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


