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Diario YA


 

La laicidad positiva como autonomía ante el Estado laico, nada tiene que ver con los estados cristianos laicos

LAICIDAD NEGATIVA COMO IDOLATRIA DEL ESTADO

Fidel Garcia Martinez. Doctor Filología  Licenciado  Ciencias Eclesiasticas. Un  término que se presta a la confusión es el  de laicidad. Este concepto fue acuñado en Francia en la ley de separación de la Iglesia y el Estado de 1905. La laicidad entendida  como la autonomía del Estado en  el orden temporal, es defendida por la Iglesia en los documentos del Vaticano II. Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. La Laicidad puede ser también respetuosa y leal cuando en un país dividido por diferentes creencias, el Estado permite que cada ciudadano practique libremente su credo religioso.
Laicidad negativa (Agnóstica y hostil). Supone una doctrina ideológica-filosófica materialista y atea de la vida humana y de la sociedad. Defiende un sistema político de pensamiento único que se impone a los funcionarios hasta en su vida privada; en las escuelas, hospitales, cárceles, mass media públicos.  La que pretende el gobierno socialcomunista.
En contra de lo que se defiende por algunos partidarios de la laicidad agresiva y negativa la laicidad francesa es positiva y abierta, como ha reconocido el presidente Macron en su célebre discurso en los Benedictinos, allí reivindicó el legado de la Iglesia Católica en Francia. Criticó la laicidad negativa (laicismo sectario) y pidió a los católicos un compromiso serio con la gran cultura francesa. La laicidad positiva como autonomía ante el Estado laico, nada tiene que ver con los estados cristianos laicos, en los islámicos el núcleo ideológico-político es el credo islámico. En los estados de inspiración marxista China, Vietnam, Corea, Cuba, la Antigua URSS se impone  el ateísmo como dogma político del Estado.
El estado laico debe estar al servicio de la libertad del ser humano. No le corresponde la educación ética  de  los ciudadanos para que sean fieles  a una religión determinada; pero sí le corresponde procurar a todo  hombre condiciones de desarrollo, de ciencia y de libertad proponerse, con toda claridad, el problema religioso.
En este sentido cabe decir que el sistema español se le  puede definir como al francés     de laicidad positiva y abierta, porque se pasa de la neutralidad radicalmente negativa a la colaboración. Abierta, porque se le descarga del sentido hostil y excluyente que tuvo durante la aciaga y terrorífica II Republica cuyas disposiciones legislativas contra la Iglesia Católica, motivaron una persecución sangrienta con el sacrificio de miles de personas ( sacerdotes, religiosos, obispos y fieles laicos por su ser católicos)
De todos estos presupuestos basados en la laicidad positiva se deduce: la laicidad del Estado es compatible con jurar un cargo político delante de símbolos religiosos, porque un estado laico, es lo,  más opuesto a un régimen político laicista, que ataca a la libertad religiosa, por hostilidad  o por prohibición-persecución en  el ámbito público. Encerrar  a la libertad religiosa de la personas, es un ejemplo paradigmático de eclesofobia, como lo es  sacar la religión de la escuela pública como pretenden el gobierno de Sánchez, porque esa es una responsabilidad que tiene los padres de elegir la formación moral y religiosa también en la escuela pública. Otra conclusión interesante para regular las relaciones Iglesia y Estado  es el respeto de los Acuerdos Iglesia  firmados en 1979. Acuerdos que se ampliaron a protestantes, judíos y musulmanes. Por lo visto lo único que intenta el gobierno de  Sánchez es denunciar los acuerdos con la Iglesia Católica, sin mencionar para nada los de las demás confesiones. LO que es una muestra clara de ecclesofobia. Se debe tener en cuenta que los acuerdos entre el Estado y las Confesiones religiosas son medios legales  con las cuales un país coopera con las confesiones religiosas para que los los ciudadanos puedan ejercer su derecho humano fundamental, anterior a la legislación estatal,  a la libertad religiosa. Pero esta  igualdad religiosa debe ser entendida correctamente: no se trata que toda las confesiones tengan acuerdos y que todos tengan el mismo contenido, sino que los acuerdos de cooperación con las confesiones religiosas,  garantizados en la Constitución se articulan en función de las características, necesidades de cada confesión y su implantación y el número de fieles. En España la Iglesia Católica tiene una dimensión muy importante si se tiene en cuenta en número de españoles que se confiesan católicos.