Las corridas de toros, el método y el aborto
Nieves Jiménez
“28 toros mueren al día en España”, así lee un artículo de un periódico gratuito. “Ya se han recibido140.000 firmas más para su abolición”. En principio les diré, que de jovencita asistí a una corrida de toros –a la que fui invitada- nada más cuando salieron los picadores, yo agaché la cabeza, no podía soportar esa crueldad y, antes de que acabara la corrida me ausenté de la plaza. Lo pasé muy mal.
Pero al igual que ésta noticia aparece en todos los medios, me gustaría ver también la siguiente: “Cada cinco minutos muere un niño a consecuencia de un aborto”. El pasado mes de febrero estaba previsto que el Sr. Bono, recibiera a los portavoces de Derecho a Vivir y Hazte Oir, para hacerle entrega de 1.067.315 firmas de ciudadanos españoles que nos estamos de acuerdo con la ley del aborto. El Presidente de la Cámara Baja, no hizo acto de presencia. Se hicieron oídos sordos a la inmensa mayoría de los ciudadanos y la ley se aprobó.
Ahora, repasando los digitales leo un artículo de Josep Miró i Ardèvol, titulado “Las corridas de toros, el método y el aborto”. Él está en contra de las corridas, no obstante acaba su columna con el siguiente comentario: “Cómo preocuparse de un ser vivo animal, el toro, y rechazar toda consideración por el ser vivo humano que es el feto. Cómo ocuparse del dolor de uno en nombre de la ciencia y negar el dolor del otro a pesar que esa misma ciencia lo ha constatado cada vez en un periodo de vida más temprano. Todo eso muestra una contradicción inasumible, insuperable, un verdadero desnorte total y una depauperación de valor de lo humano”.
Estoy totalmente de acuerdo con el Sr. Miró, ¿Cómo es posible que mostremos tanto interés, cuando al maltrato de un animal se refiera –que conste- no estoy de acuerdo, pero que no se hable, ni se comente en la mayoría de los medios, ni entre los ciudadanos seamos lo suficientemente valientes, como para unirnos a defender esta barbarie del aborto?
Siempre hemos dicho que “la unión hace la fuerza”, sobre eso hay que descubrirse con nuestros deportistas. Hasta ahora, son los únicos que han conseguido la victoria, gracias, a la unión, la constancia, el esfuerzo,… ¿Porqué no aprendemos de ellos?















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


