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Las exposiciones temporales del Museo del Prado en Madrid

Uno de los planes más interesantes y culturales que se pueden hacer en fin de semana o puente –tambien, desde luego entre semana- es visitar el Museo del Prado en Madrid,  uno de los más importantes del mundo y de los más visitados, pues está entre los 15 museos de arte más concurridos del mundo. Pero como dijo el el historiador del arte e hispanista Jonathan Brown, en cuadros de maestros europeos de los siglos XVI al XIX, «pocos se atreverían a poner en duda que es el museo más importante del mundo en pintura europea».
Es obvio que su principal atractivo radica en la amplia presencia de Velázquez, el Greco, Goya (el artista más extensamente representado en el museo),8Tiziano, Rubens y el Bosco, de los que posee las mejores y más extensas colecciones que existen a nivel mundial,  a lo que hay que sumar destacados conjuntos de autores tan importantes como Murillo, Ribera, Zurbarán, Fra Angelico, Rafael, Veronese, Tintoretto, Patinir, Van Dyck o Poussin, por citar solo algunos de los más relevantes. Sin embargo hay un aspecto muy interesante, sus exposiciones temporales y conferencias.
Así, se puede ver un Itinerario sobre la exposición que se celebra en la Sala D con motivo de los estudios e investigaciones que se han llevado a cabo con esta importante obra de la Escuela de los van Eyck.
La última comunión de san José de Calasanz, obra realizada por Goya que gracias a la colaboración de la Orden de las Escuelas Pías de la provincia de Betania, su propietaria, permanecerá en la sala 66 del edificio Villanueva como préstamo durante un año, prorrogable por otro. La incorporación temporal de esta pintura a las colecciones del Museo adquiere una especial relevancia al tener lugar coincidiendo con la celebración de los doscientos años desde que éste abriera sus puertas en 1819, el mismo año en que fue pintada la obra.
Con la Fundación Iberdrola España presenta los resultados de la restauración, el estudio historiográfico y técnico de La Fuente de la Gracia, «Uno de los más preciosos incunables de la pintura al óleo», según Pedro de Madrazo, crítico de arte del siglo XIX. Esta obra, que ingresó en el Prado procedente del Museo de la Trinidad, no es solo la única pintura del entorno de Jan van Eyck que posee el Museo del Prado, sino también una de las más relevantes de sus colecciones, tanto por su calidad como, especialmente, por su trascendencia histórica.
Y por supuesto, la exposición del Centenario. Desde que el Museo Real se abrió el 19 de noviembre de 1819 con fondos procedentes de las colecciones reales, esta institución se ha convertido en uno de los principales depositarios de la memoria pictórica occidental, en punto de referencia fundamental de la cultura española y en un objeto de orgullo colectivo. Doscientos años después de su fundación, el Museo del Prado reflexiona sobre todo ello y lo comparte con sus visitantes en un formato expositivo que durante casi cuatro meses convertirá sus salas A y B en un rico centro de interpretación de su desarrollo y significancia histórica.