Liberado el capitán del “Alabama”
Redacción Madrid. 12 de abril. Richard Phillips, el capitán del carguero americano secuestrado por piratas somalíes, fue liberado después de más de 100 horas de cautiverio en el mar, según ha informado Maersk Line en comuninicado.
“Maersk Line fue informada por el gobierno de los EEUU de que a las 13.30 (horario en la Costa Este) el capitán Richard Phillips había sido rescatado” –reza el comunicado. El presidente y director ejecutivo de la compañía, John Reinhart, llamó a la mujer de Phillips, Andrea, para comunicar la buena nueva. La tripulación del Alabama estalló de júbilo cuando recibió la noticia.
Phillips fue rescatado y embarcado en helicóptero en el U.S.S. Boxer. Lo primero que hizo fue comunicar con su familia y someterse a un reconocimiento médico rutinario.
Reinhart aseguraba en la nota emitida por Maersk que toda la compañía se encontraba agradecida a la Marina, al FBI y a todos los que han hecho posible el rescate de Phillips.
En la operación de rescate lanzada por la Marina estadounidense murieron tres de los secuestradores, según informa The New York Times. En una nueva demostración de fuerza, el gobierno norteamericano había enviado varios buques de guerra a la zona del Océano Índico donde estaba retenido el capitán. Un cuarto pirata se encuentra detenido.
La liberación de Phillips se produjo mientras uno de los cuatro piratas se encontraba a bordo del destructor estadounidense 'USS Bainbridge' negociando un trato con un equipo de negociadores.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


