Los humanos y los monos no son tan parecidos
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Redacción Madrid. 12 de febrero.
El ADN de los humanos y el de los chimpancés se asemeja mucho menos de lo que se creía hasta ahora.
A esta conclusión ha llegado un equipo internacional de biólogos entre los que se encuentran investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona.
En declaraciones a Europa Press Televisión, uno de los investigadores, Arcadi Navarro, explicó que hasta ahora se creía que los genomas de los humanos y los chimpancés se asemejaban "en un 99 por ciento", pero tras el estudio se comprobó que la cifra es incierta.
Navarro señaló que al explorar una parte del genoma hasta ahora desconocida se "desenterraron algunas diferencias" que modifican los últimos estudios y se corroboró que las diferencias entre el ADN humano y el de los primates es diez veces mayor al número aceptado hasta el momento.
El investigador comentó que "a partir de ahora se puede descubrir cuál es la base genética de algunas características específicas de una especie" y entender, por ejemplo "por qué los humanos tienen más capacidad de resolver problemas que los chimpancés, por qué los primates son más fuertes que el hombre", o el motivo por el cual "los chimpancés no tienen enfermedades como la esclerosis múltiple".
Coincidiendo con la celebración del bicentenario del nacimiento del naturalista Charles Darwin, Navarro señaló que su descubrimiento no se contradice con la teoría de Darwin, "al contrario", a su juicio, "esto sólo la refuerza, complementa y añade matices".















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
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