Los padres del bebé abandonado ayer, imputados por un delito de abandono
Noticias relacionadas
Redacción Madrid. 28 de febrero.
El Equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife imputó en la tarde de ayer a J.A.D., mujer de 36 años de edad, y a K.D.D., varón de 47 años de edad, de un delito de abandono de menores, al haber sido hallado por un vecino un menor, de 10 meses, en la vía pública en Abades (Arico), "llorando y totalmente desamparado".
Así lo ha anunciado el Cuerpo Armado en un comunicado en el que han señalado además que el menor que fue ingresado ayer en la Residencia Sanitaria de Candelaria no sufrió ningún tipo de lesión. Según relató a los agentes la madre del menor, el niño se escapó de una furgoneta en la que se encontraban. El menor, de momento, queda en un Centro de Acogida a la espera de la decisión de la autoridad judicial.
El niño fue encontrado ayer viernes por un vecino sobre las 7.15 horas en una vía cercana al mar de esa localidad cuando realizaba un paseo y oyó los llantos del bebé.
Una vez alertada la patrulla de la Guardia Civil se realizaron gestiones para localizar a quienes pudieran ser sus padres. A su vez se activaron los servicios médicos y una ambulancia trasladó al bebé a un centro hospitalario.
En ese ínterin los agentes de la Guardia Civil localizaron a una pareja que dijo ser los padres del menor, dos ciudadanos de nacionalidad extranjera, que no presentaban ningún tipo de documentación, además de apreciarse a primera vista que pudieran haber "ingerido algún tipo de bebida alcohólica", según la nota de la Benemérita.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


