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editorial

Méjico, López Obrador y la realidad precolombina

A veces rememorar la historia trae a la luz verdades que era mejor estuvieran ocultas. Y es lo que le está pasando a Méjico. López Obrador se ha acercado al Consejo Nacional Indígena, brazo político del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, mientras los indigenistas le piden que cumpla sus promesas electorales y se deje de absurdas peticiones a la Corona de España para pedir perdón por la conquista de América.

Pero lo que ha conseguido el presidente mejicano, sin pretenderlo, ha sido que se revise la historia y salga a la luz que 400 españoles al mando de Hernán Cortes no habrían podido conquistar México sin la cooperaciòn de cientos de miles de indígenas que vivían esclavizados por los aztecas que diariamente practicaban ritos canibales con ellos como la extracción del corazón vivos. La evangelización trajo la Fe, la paz y la concordía.

Como ha recordado Felipe Fernández Armesto, historiador y titular de la cátedra William P. Reynolds de Artes y Letras de la Universidad de Notre Dam, quién llevó a cabo una política genocida fue el propio Estado mexicano contra población indígena en el siglo XIX, quizá cuando los abuelos españoles del presidente habían llegado a Méjico por lo que algunos le piden que él pida perdón por lo que su familia haya podido hacer. A pesar de esa política, hoy día más del 65%% de la población de estados como los de Oaxaca y Yucatán se consideran indígenas, algo imposible de ver al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, donde sólo el 0,7 % son indígenas americanos incluyendo aquí, además, a los nativos de Alaska.