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Diario YA

Rusia exhorta a sus socios a que adviertan a Kiev contra los pasos peligrosos

POR SU IMPORTANCIA, REPRODUCIMOS LADECLARACIÓN DEL MINISTERIO RUSO DE ASUNTOS EXTERIORES: El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, por sus siglas en ruso) logró prevenir los atentados terroristas en la República de Crimea preparados por la Dirección General de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania y dirigidos contra las infraestructuras de importancia vital de la península. Según los servicios secretos de Rusia, las acciones de sabotaje y los atentados terroristas planeados tenían como objetivo desestabilizar la situación sociopolítica en la región en el período de la campaña electoral y la celebración de las elecciones federales y regionales.

La noche del 6 al 7 de agosto, se descubrió a un grupo de saboteadores cerca de la ciudad de Armiansk (Crimea). Un efectivo del FSB falleció en un tiroteo, durante su detención. En el lugar del enfrentamiento fueron descubiertos dispositivos explosivos con una potencia total equivalente a 40 kilos de trilita, además de municiones, granadas, minas y otras armas de uso especial. En la noche del 7 al 8 de agosto, las unidades especiales del Ministerio de Defensa de Ucrania realizaron dos intentos más de hacer penetrar a los grupos subversivos y terroristas en el territorio de la República de Crimea que fueron frustrados por las unidades del FSB de Rusia y otros organismos. Las tentativas de incursión se acompañaban con disparos de vehículos blindados de las Fuerzas Armadas de Ucrania y un fuego masivo desde el territorio de Ucrania.

A consecuencia del tiroteo perdió la vida un efectivo del Ministerio de Defensa de Rusia. Durante una operación posterior llevada a cabo por la parte rusa en el territorio de la República de Crimea, se desmanteló una red de agentes de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania. Fueron detenidos los ciudadanos de Ucrania y Rusia quienes ayudaron a preparar los atentados terroristas, entre ellos Yevgueni Panov y Andréi Zajtéi. Todos hacen confesiones. Hemos centrado la atención de nuestros socios en reiteradas ocasiones en que las autoridades actuales de Kiev no están interesadas, en realidad, en la búsqueda de las vías de solución pacífica de los problemas en Ucrania, no están dispuestos a buscar fórmulas de compromiso, sino tienen la intención de resolver las cuestiones que surgen con el uso de fuerza y ahora con los métodos terroristas también.

La situación actual con los intentos de incursión en Crimea, el atentado perpetrado hace varios días contra el líder de la República Popular de Lugansk, Igor Plótnitski, los tiroteos constantes en la línea divisoria en Donbás, las acciones fuera de cualesquiera límites legales cometidas por los llamados activistas radicales nacionalistas en el territorio de todo el país son indicadores evidentes de lo que pasa hoy en Ucrania. Las numerosas provocaciones, la creación de la imagen del enemigo que se asocia con la de Moscú, la promoción premeditada de los ánimos antirrusos no es sino un intento de las autoridades de Kiev de distraer la atención de su propio pueblo de la grave situación en la que se encuentra el país, de los problemas que experimenta la mayor parte de la población de Ucrania.

Es evidente el deseo de distraer la atención de la opinión pública de las acciones y la responsabilidad de los que tienen hoy las riendas del poder y de su incapacidad de realizar las reformas necesarias desde hace mucho, de asegurar que se lleve a cabo la investigación honesta y concienzuda de los asesinatos de los periodistas y activistas de derechos humanos; crímenes cometidos en 2014 en el Maidán, en Odesa, Mariúpol y otras ciudades. Las autoridades de Ucrania intentan, haciendo declaraciones que carecen de todo fundamento, rechazar lo evidente, endosar de nuevo la responsabilidad por sus acciones sobre alguien más, aunque sea el propio Consejo de Seguridad de la ONU, para evitar dar pasos reales hacia la normalización de la situación. Exhortamos a nuestros socios, que aportan, en buena medida, a lo que se mantenga el actual régimen en Kiev, a mostrarse prudentes y conseguir que los ucranianos, por cuyos intereses velan tanto, cesen las continuas provocaciones y cumplan sus obligaciones de conformidad con los acuerdos de Minsk sobre el arreglo político en Ucrania. El presidente ucraniano, Piotr Poroshenko, no deja de presumir de un “apoyo incondicional por parte de EEUU, la OTAN y la Unión Europea” en la “lucha por el retorno de Crimea anexionada”.

Lo que Occidente consienta esta retórica, ha desempeñado, sin duda alguna, un papel negativo cuando las autoridades ucranianas estaban adoptando la criminal decisión de organizar las provocaciones armadas en Crimea. Si el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania tiene que ver con esta decisión, se puede calificarle como sepulturero del proceso de paz. Pero si estas decisiones las tomaron sin ponerle al tanto, es peor todavía. Nos preocupa mucho lo que las autoridades de Kiev no emprendan nada para contrarrestar la escalada de la retórica agresiva y actos de violencia emprendidos y planificados por los llamados batallones de voluntarios y otros extremistas. Esperamos que en las capitales occidentales hagan conclusiones adecuadas.

Los intentos de desestabilizar la situación en Crimea están condenados a fracasar. Vamos a garantizar la estabilidad y seguridad en la República de Crimea. Advertimos, además, tanto a Kiev como a sus tutores extranjeros que el daño causado a Rusia y la muerte de dos militares rusos no quedarán sin consecuencias. Como comentó el 10 de agosto el presidente Vladímir Putin, en estas condiciones y hasta que veamos reales pasos positivos por parte de Kiev, su rechazo a la política del terror y provocaciones, no tiene sentido celebrar reuniones en formato de Normandía, y menos en Pekín a principios de septiembre, solicitadas hace poco por Piotr Poroshenko. Exhortamos una vez más a los socios a ejercer una seria influencia en las autoridades de Kiev, advertirlas contra los pasos peligroso

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