Todos los partidos con representación parlamentaria amparan leyes abortistas
Redacción. La defensa del aborto puede figurar en los programas de los partidos políticos, sin embargo la defensa de la vida ha sido excluida de ellos porque es un tema “apolítico”. Por esta razón todos los partidos con representación parlamentaria en España amparan leyes abortistas.
El Partido Popular para oponerse a la ley Aido defendió, ahora hace un año, la anterior ley de los socialistas. Al día de hoy Mariano Rajoy ha mantenido la posición expresada en TVE en los siguientes términos: “Nuestra posición es que se debe mantener la ley de 1985. Es una ley que lleva muchos años, que nosotros no modificamos cuando gobernamos y que en mi opinión respeta el derecho a la vida, aunque con algunas excepciones.”
El resto de los partidos con más tradición en la Cámara se apuntan a las tesis del PSOE en materia de aborto.
Y en cuanto a los nuevos partidos que han alcanzado una cierta representación, Rosa Diez ha manifestado que Unión Progreso y Democracia es partidaria de una ley de plazos y en el programa de Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, se puede leer lo siguiente: “Proponemos, junto a una mayor actuación en materia de educación y acceso real a la anticoncepción, incluida la píldora postcoital, una despenalización efectiva de la interrupción voluntaria del embarazo durante las primeras doce semanas de gestación”.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


