
Javier Paredes. El 25 de febrero de 2002 la Academia Pontificia para la vida celebró una asamblea general, de cuyo comunicado final nos vamos a ocupar hoy. Por esta razón el protagonista del día es Juan de Dios Vial Correa, presidente de esta institución pontificia en dicha ocasión.
Miguel Massanet Bosh No tenemos la menor duda de que, el discurso del príncipe Felipe pronunciado en la cena que tuvo lugar en el Ayuntamiento de Barcelona en honor a los asistentes al Mobile World Congreso, había sido minuciosamente redactado, revisado por alguien del gobierno de la nación y, con toda probabilidad, aprobado por SM el Rey. Sin embargo, el respeto que me merecen tales personalidades no me va a impedir, desde mi modesto puesto de ciudadano de a pie residente en esta comunidad catalana, de ponerle algunas objeciones que, seguramente, se deberán al hecho de que los españoles, patriotas, que por las circunstancias que fueren, debemos residir en esta autonomía, contemplamos bajo un prisma distinto, el problema del independentismo catalán y sus consecuencias, de aquel que, con toda probabilidad, utilizan desde la capital del reino.
Manuel Parra Celaya. En estos tiempos de crisis que vivimos y tal como está lo que los economistas del Sistema llaman el mercado de trabajo, es importante que surjan figuras emprendedoras que diseñen nuevos perfiles profesionales, o, dicho en román paladino, originales formas de currar, aunque sea por módicos estipendios.
Francisco Rodríguez Barragán. Si preguntamos a la gente si saben lo que es la sofrosine seguramente pensarán que se trata de algún medicamento. Algunos quizás sepan que se trata de un término griego que puede significar la templanza, la moderación, el dominio del espíritu sobre el cuerpo, es decir el autodominio de las propias pasiones, el honesto vivir que dirían los romanos. Que el espíritu domine los instintos y frene las pasiones sería la realización de la sofrosine.
Ignacio Torres-Brizuela. A mi Internet me está matando: mi trabajo como periodista anda en la cuerda floja. Una cuerda cada vez más fina en la que cada vez menos gente puede tenerse en pie. Solo los mejores.
Definitivamente parece claro que los irlandeses –al menos bastantes de ellos- no se enteran de que el conflicto de Irlanda del Norte no tiene nada que ver con Vascongadas. Más bien tendría algo en común. Los irlandeses quieren la unificación de toda Irlanda, que es lo mismo que pretendemos para nuestra patria el 97 % de los españoles. Una España unida.