
José Luis Orella. En el complicado mapa ucraniano, Rusia ha movido ficha con el plebiscito crimeano, que neutraliza el golpe de fuerza fomentado por EEUU. Dos medidas ilegales y que ponen fecha de caducidad el status quo fronterizo de la guerra fría.
Ya queda menos. Cuatro pugiles pelearan desde este jueves a las 8 en el Ring del YA, una tertulia diferente, fuera de lo políticamente correcto. Con Javier García Isac y Santiago Velo de Antelo. ¡Te esperamos!
Pablo Alejandre Calviño. Irónicamente, la Ucrania que detesta a Rusia lo hace movida por un sentimiento típicamente ruso: la aspiración y el anhelo de ser Europa; la trasnochada y romántica admiración por el Viejo Continente. Pero basta vivir unas semanas en una y otra nación para comprender que Ucrania es Rusia hasta el tuétano; como Cataluña es España, salvando las diferencias.
Javier Garcia Isac. Un manto de silencia lo cubre todo. Nos conformamos con ver a políticos de medio pelo asistiendo a pobres homenajes de recuerdo y a inútiles minutos de silencio. Lo importante es pasar de puntillas por esta efeméride.
Pio Moa. Cierta mentalidad, bastante extendida, “entiende” la guerra civil como si los españoles se hubieran vuelto locos y decidido matarse sin motivo, por espíritu “cainita”. Espíritu que se les adjudica con evidente ignorancia de la historia de España y de los demás países. Quienes así juzgan, renuncian a comprender, con la vanidad de eximirse del cainismo y locura que atribuyen graciosamente a los demás.
Manuel Parra Celaya. Las Naciones-Estado -España en nuestro caso- no son patrimonio ni de una dinastía ni de un gobernante, pero tampoco lo son de una generación determinada, que, seducida por los sofismas de una oligarquía, puede hacer mangas y capirotes del esfuerzo (y de la sangre) de sus antecesores. Ni una parte de una Nación -Cataluña en mi caso- puede atribuirse ese derecho divino de romper una unidad de siglos, ni el conjunto de todos los españoles tendría legitimidad histórica y ética para aprobarlo en su caso, por mucho que lo proclamen constituciones, parlamentos y gobernantes, siempre transitorios, de esa nación.
Javier Paredes. No es frecuente que transmita en estos escritos mis vivencias personales, pero hoy voy a hacer una excepción. Vamos allá. Soy hijo de emigrantes, que vinieron de León a Madrid en 1950, para mejorar sus condiciones de vida. Mis padres se establecieron en el barrio de Vallecas, donde viví durante toda mi infancia y mi juventud, hasta que acabé la carrera de Historia.
Miguel Massanet Bosch. Es posible que la ambición de los políticos sea la culpable del estado de desazón que hoy en día se está apoderando de los ciudadanos de este país. Como muy bien decía el gran maestro Félix María Samaniego: “La traición, aun soñada, es detestable”
Javier Paredes. Marx que se empeñaba en presentar sus teorías como científicas, en realidad no tenía ningún interés por descubrir la verdad, lo que sentía era pasión por proclamar sus verdades. Si Marx, a pesar de su apariencia académica, no estaba motivado por el amor a la verdad ¿Cuál era la fuerza propulsora de su vida? Tenía asistenta y tuvo un hijo con ella. Al niño se le prohibió, no obstante, utilizar la puerta principal y estaba obligado a ver a su madre solo en la cocina”.