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Diario YA

Los americanos están en plena campaña electoral

LA RAZÓN CONTRA LA EMOCIÓN

José Vicente Rioseco. Los americanos están en plena campaña electoral. Todos los días, en los múltiples medios de comunicación americanos la información sobre los candidatos es amplísima y detallada. Y aún no llego la gran final, porque los del elefante y los del burro, republicanos y demócratas se encuentran en una última batalla que decidirá, no solo el gobierno de la más poderosa nación, sino, de forma indirecta, también influirá en la política mundial, ya sobre la economía, ya sobre la estrategia militar ante los distintos peligros bélicos que estamos viviendo.

Lo que sucede después de ser elegido el presidente, a veces, no tiene nada que ver con lo esperado según lo prometido y de acuerdo a la política defendida por el partido al que pertenece el presidente electo. Cuando en 1929 fue elegido presidente el candidato republicano, la promesa había sido bajar los impuestos. Heredaba Hoover una nación en pleno auge económico. Los coches y los electrodomésticos parecía que iban a llegar a todos los hogares americanos.

Pero la gran crisis del 29, hizo que las medidas económicas fuesen del todo distintas a las prometidas. La administración republicana, tomó unas medidas económicas, más cercanas a las de un partido socialdemócrata europeo de los de ahora, que a un partido republicano de entreguerras. Las grandes obras públicas (la presa de Hoover), medidas proteccionistas, incremento de los impuestos, que en algunos casos pasaron del 25% al 63%, fueron las medidas adaptadas. Sobre aquellos momentos John Steinbeck escribió una gran novela, Las Uvas de La Ira, que luego llevo al cine John Ford. Con Henry Fonda de protagonista.

Y Ron Howard en 2.005 hizo “Cinderella man” con Russell Crowe y Renée Zelweger. En ambas películas encontramos magníficamente retratada la américa de la gran depresión. Las migraciones de los campesinos de las llanuras centrales que perdían sus tierras que pasaban a ser propiedad de los bancos acreedores. La explotación, por parte de los propietarios de los valles fruteros de California, que se aprovechaban de la abundancia de jornaleros, para pagarles bajo salarios. La pobreza de la clase obrera y media de las grandes ciudades del este, con un incremento del paro, hasta entonces nunca conocido en la nación americana.

En Europa, a donde la depresión se sumó a la ya débil situación económica de la postguerra, con un paro alto, sobre todo en los países vencidos, en la Gran Guerra, la crisis fue causa del desarrollo de partidos políticos que llegarían a tener gran protagonismo en la historia del mundo. Primero el Fascismo en Italia y después el Nacismo en Alemania alcanzaron el poder. Eran partidos en los que sus votantes eran gentes desilusionadas de la situación general y en particular de la económica. El desempleo asustaba a las distintas clases sociales.

Pero la sociedad europea quería alejarse del comunismo, el otro gran movimiento de la Europa de entonces. La política autoritaria, conservadora pero con retórica de izquierdas, nacionalista pero con fraseología revolucionaria, militarista y amante de la liturgia y del espectáculo de las grandes paradas, uniformes y emblemas, es la que triunfa primero con Mussolini y pronto con Hitler.

La reacción a la crisis económica del siglo XXI, que se hizo más cruda en países como España, Grecia, Portugal o Irlanda también produjo un cambio en el sentido político de la masa europea y también aquí, como en los 30 en Europa nuevos movimientos políticos atraen a los descontentos, y aparecen nuevos partidos políticos, los populistas, que se apoyan, más en el sentimiento de descontento del votante, que en la razonable forma de afrontar el problema. Syriza en Grecia, el Frente Nacional en Francia, Podemos en España son movimientos políticos que apelan al sentimiento de descontento, más que a la razón, para captar a sus adeptos.

Buscan el enemigo en los inmigrantes, en los bancos capitalistas, en la casta política, y así son xenófobos, comunistas o antisistemas. Las soluciones que dan, son las que más votantes atraen no las más beneficiosas para el país. La demagogia, solucionar los problemas complicados con fórmulas simples, es la fórmula general. Para muchos, incluso grandes analistas políticos, estas ideas políticas, son imposibles que arraiguen en una población culta y bien informada; pero olvidan que fue en la más culta de las naciones de Europa, la Alemania del siglo XX, en donde más arraigo está formula que utiliza la emoción, no la razón para atraer a las masas.

n España, ese espacio lo ocupa ahora Podemos. Era imposible que España, con más de un 20% de paro, con una clase política que abusó de la corrupción hasta grados desconocidos, y con unos medios de comunicación al servicio de la “cuota de pantalla”, se librara de este peligroso movimiento político.

Y en esa estamos; en el peligro real de que el populismo llegue al poder como en Italia, como en Alemania o como en Venezuela. Lo veremos a finales de Junio. Josevrioseco@gmail.com

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