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No hay mal que por bien no venga ni mal que cien años dure

Los grandes aliados de un gran movimiento patriota español (I)

Edu Morato/ Abogado / Presidente de pasionxespaña.es No hay mal que por bien no venga ni mal que cien años dure (no me tomen literalmente ésto último, pues en unas ocasiones dura menos y en otras más) pero casi seguro que ni los unos ni los otros lo verán.

Hemos sufrido la travesía del desierto, y sin embargo, el momento se acerca. Muchos nos hemos dejado lo mejor que teníamos y nos estamos dejando los restos de la excelencia que nos queda para ello.

La sucesión de acontecimientos históricos ha de verse en su contexto pero con una perspectiva extrapolativa, obteniendo las tendencias, a fin de que podamos hacer un verdadero ejercicio de prospectiva, esto es, poder establecer escenarios futuros en función de su mayor o menor probabilidad, y en función de una suerte de aplicación de la teoría de juegos.

Y en el caso de un movimiento patriota español, simplemente hay que mantener la fe, la confianza y la seguridad, mientras continuamos expectantes y en guardia, para cuando caiga el fruto maduro por su propio peso, en tanto que la tendencia percibida es ésa, y como escenario más probable, el que pueda germinar y dar fruto.

En ese ejercicio de prospectiva, lo que viene, para Europa y España son una suerte de sucesión de situaciones en un contexto más duro aún, que sin embargo, los patriotas, capearemos con la entereza propia de quien profesa un profundo amor a España de quien tiene el monopolio de ésto, en tanto para el resto ven a España con indiferencia en unos casos y con odio en otros.

Durante este tiempo nos hemos organizado más y mejor para lo que viene pero aún hemos de perserverar para conseguir un nivel óptimo para ese momento. La historia se repite en lo esencial, variando lo accidental, y provocando, en ocasiones, resultados inopinados por causa de éstos.

Cierto. Ahora bien, todo ha sucedido ya en lo fundamental, aún cuando lo accesorio varíe. Prueba de la permanenca de lo esencial es que en España aún hay patriotas, y en número creciente y para ello basta con salir a la calle y ver cómo el personal está hasta los mismísimos de los parásitos personificados en castuzas para las que otros trabajamos mientras nos vampirizan.

Poco queda ya de ese facherío rancio del posfranquismo al modo del personaje del semario de humor El Jueves, llamado “Martinez el facha” o de ese falangismo ideológicamente perfecto pero anquilosado (aunque admirable), para tras la necesaria evolución, convertirnos, de una vez por todas en ese movimiento que hoy llaman identitario, socialpatriota o simplemente, derecha alternativa y para mí, patriota, a secas.

De momento, en España, ya hemos conseguido elaborar una suerte de cuarta teoría política adaptada a España que se traduce en diez principios fundamentales que pueden leer en esa surte de think tank que es pasionxespaña.es, y les intereso que así lo hagan para que sepan de lo que hablo.

Pero al grano. Hoy la decadencia que asola Europa y España en particular, es soberbia y sobresaliente (y hasta afortunadamente), debiendo transformar la desgracia en fortuna, haciendo del defecto, virtud.

A mi juicio, los “motores” que harán más fuerte al movimiento patriota español son dos, a saber: la decadencia europea (y española en particular) y la inmigración islámica (que abordaremos en la segunda parte del artículo). La decadencia europea (y española en particular) es nuestro primer aliado.

Para perserverar en esa decadencia, los propios verdugos y víctimas interactúan a través de una enorme panoplia de instrumentos ponzoñosos y potencialmente letales, hasta provocar la quiebra del sistema corrupto (e irrecuperable) hasta el tuétano, y que no tiene nada de aprovechable, aún cuando sea provechoso para los que vive de él, obviamente. Hay divertos factores como el desprestigio de la castuza política (sin nada salvable); la fracasada economía mixta neoliberal-socialdemócrata (que nos ha empobrecido a casi todos, menos a nuestros comunes enemigos); el creciente rechazo a la UE (en tanto se ha apropiado de nuestras naciones y las ha esclavizado y a nosotros con ellas) y otras organizaciones internacionales (FMI, ONU, OTAN, Banco de Pagos de Basilea, etc); las tensiones de los nacionalismos periféricos (catalán, vascongado, levantino, gallego y balear) que generan desafíos a modo del golpismo catalán, con la complicidad del propio sistema político y judicial.

Y a mayores, hemos de sumar los diluyentes instrumentos sionistas que nos traerán el ansiado caos (para que resurja el movimiento patriota con la fuerza del león y la inteligencia del lobo) consistentes en el mundialismo (en pos de un podrido gobierno mundial); la ideología de género (promoviendo el aborto, la eugenesia, la eutanasia, deslegitimación del sexo y legitimación de los géneros (elevando a la categoría de tales filias y parafilias sexuales de lo más estúpido, infrecuente y variopinto) con las paradójicas leyes de “igualdad” en perjuicio de la heterosexualidad; el multiculturalismo que asume en una imbécil tolerancia hechos delictivos monstruosos cometidos por algunos vándalos que vienen de fuera, casi todos islamistas; la multirracialidad y el ecumenismo universal y toda clase de aperos de los que se sirven los sionistas de grandes linajes con solera como los Rothchilds, Rockefeller, y sus agentes, como Soros, a modo de mecenas que apadrinan todo tipo de estupideces que los gililiberales y los giliprogres engullen, sin saber todo este atajo de psicópatas, que trabajan para el enemigo sinionista, contribuyen a ese inevitable colapso europeo y español.

En la segunda parte de este artículo, desarrollaré el otro “motor” que no es otro que la inmigración islámica como aliado y su desarrollo.

No hay nada que les haya dicho que no sepan, pero si con ello despiertan, aún cuando se les atragante el desayuno, bienvenido sea, en tanto que aún cuando estar despierto en esta suerte de maldita Matrix tiene un alto coste, creánme que merece la pena.

/ Twitter: @edumorato92

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