
Alberto Buela. En estos dos o tres días en que Trump ha mostrado que puede hacer lo que quiere recibí tres artículos excelentes sobre el tema: uno que muestra la vigencia del pacto de los Estados Unidos con Arabia Saudita en el manejo del dólar y el petróleo; dos, la traición y la sucesión de Maduro y tres, el excelente de Jordi Garriga, Gracias Sr. Trump.
Y así afirma: “El Sr, Trump comete exactamente el mismo tipo de canalladas que uno puede esperar de la clase política: asalta, destruye, roba. Pero a todo eso no lo llama democracia o derechos humanos o solidaridad o intereses general, sino que simplemente dice que él es el amo, que puede tomar lo que le apetezca...y que si no plegamos a sus exigencias nos puede borrar del mapa”.
El artículo es de un realismo político pocas veces visto, pues muestra “la voluntad de poder de Trump” y la vincula a la voluntad de poder de Nietzsche para quien ésta es el corazón, el meollo que mueve y que anida en el mundo material, que es el único que existe para él. “El trumpismo es un nietzscheanismo para las masas”. Y así puede afirmar sin ponerse colorado que los Estados Unidos es el nuevo pueblo elegido, que son los más fuertes y que son los amos del mundo.
Trump ha adoptado la estrategia de knockout del boxeo a diferencia de las democracias discursivas y progresistas que nos vendió la Escuela de Frankfurt.
Luis Losada Pescador. Apasionante la jornada de Reyes en el Capitolio de los Estados Unidos. La imagen consumida por todo el mundo es de una muchedumbre trumpista tomando el Capitolio por la fuerza e impidiendo el nombramiento de Joe Biden como 46º presidente de los Estados Unidos. Obviamente los desalojaron, continuó la sesión y Biden fue nombrado presidente. Las imágenes son concluyentes. Y como nuestra democracia es más audiovisual que real, está todo dicho: Trump es un golpista que ha intentado acabar con la democracia de los Estados Unidos. La realidad -sin embargo- es mucho más compleja. Resulta que entre los asaltantes hay varios miembros reconocidos de la extrema izquierda, en concreto de Black Life Matter y del movimiento Antifa. Incluso hubo actores como el ‘friqui’ de los cuernos de búfalo. La película fue perfecta. Y con más taquilla que cualquier superproducción de Hollywood.
“La Primera Dama y yo queremos desearles una muy feliz Navidad. Para los cristianos es un tiempo de gozo para recordar un don para el mundo. Hace 2000 años el ángel Gabriel se apareció a María y le dijo: ”No tengas miedo, has encontrado favor ante Dios. Vas a tener un Hijo, que será llamado el Hijo del Altísimo”. Nueve meses después Cristo nació en Belén. El Hijo de Dios vino al mundo en humilde portal. Como cristianos sabemos que el Nacimiento de Nuestro Señor y Salvador cambió la Historia para siempre".

Fidel García Martínez. El Papa Francisco, el primer papa latinoamericano, ha recibido al vecino del norte y hombre más poderoso del mundo, D. Trump, acompañado de su familia. La reunión ha durado 27 minutos como todas las que celebra el Papa con los jefes del estado, cualquier que sea su ideología política. Según afirmó el presidente más polémico e insultado, que ha tenido nunca USA, estar con el Papa Francisco ha sido un honor. El Papa y el Presidente posiblemente tengan dos formas de ver la economía diferente, pero en algo vital coinciden: en el no al aborto directamente provocado y querido porque no se puede privar del derecho fundamental a la vida a nadie y menos a un inocente en el mismo seno materno.
Desde su llegada a la presidencia, Trump ha combinado medios distintos para ponerlos al servicio de un mismo propósito, la hegemonía continental: presión diplomática sobre Panamá, apoyo a aliados como Argentina y El Salvador, y presión militar sobre Venezuela con el desenlace conocido. Esta última acción tiene, visiblemente, valor conminatorio para líderes hostiles en la región que pretendan estrechar lazos con Pekín y Moscú. Y vuelve a ejemplificar una táctica favorita que ya fue usada en junio contra el programa nuclear iraní: prologar un ataque fulminante con maniobras de distracción, para camuflarlo y multiplicar su eficacia. También como entonces, la intervención norteamericana ha servido para medir los límites de la respuesta de las potencias autocráticas. Que Rusia y China aparezcan ahora como las vírgenes vestales del derecho internacional y el respeto a la integridad territorial de naciones vecinas no solo es índice claro de su hipocresía; también da cuenta de los límites de su efectiva solidaridad con quienes más que aliados, se revelan, en los trances decisivos, clientes sumisos y prescindibles.
Miguel Massanet Bosch. Se habla, en una traducción al español de la comedia francesa Le Menteur, escrita por Corneille en el Siglo XVII, de una escena en la que el mentiroso habla con su criado afirmando haber matado a su rival Alcippe y, en este momento preciso, aparece el presunto finado en escena anunciando su futura boda con Clarice. Es entonces cuando el criado comenta irónicamente: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud.” Esta socorrida frase, que se ha hecho popular en todo el mundo, viene a cuento si contemplamos el empeño, casi obsesión enfermiza, del rotativo catalán La Vanguardia que, últimamente, distribuye sus esfuerzos editoriales y de todos sus colaboradores entre apoyar el decreciente separatismo catalán, cargar las tintas sobre las presuntas discrepancias dentro del PP y, como no, el atacar sin mesura ni contención al expresidente de los EE.UU, señor Donald Trump.

Ashli Babbitt, asesinada en el Capitolio
José Antonio Bielsa Arbiol. He aquí la foto fija que quedará para la historia proscrita una vez el Nuevo Orden descuartice al último hombre libre: la grandeza de un individuo con principios (y del que nadie esperaba nada), un multimillonario llamado Donald J. Trump, versus la gelatinosa putridez de un sórdido ir-y-venir de malvados y satanistas al servicio de la Sinarquía. Sin demasiadas sutilezas teológicas –y como en un cromo sacado de las dos ciudades agustinianas– así podríamos definir la batalla que se está librando estos días en los Estados Unidos de América. El reflejo de este combate realmente metafísico –puesto que, como ya ha advertido Monseñor Viganò, su entraña teológica es incuestionable– está teniendo en España la más insoportable de las concreciones mediáticas imaginables.
Enric Barrull Casals Los católicos, en Estados Unidos, son hoy no solo la denominación cristiana con más fieles, sino quizá la comunidad que más se parece sociológicamente al conjunto del país. Están divididos casi a la mitad entre republicanos y demócratas, y los hay de todas las razas y clases sociales. Eso potencia la labor de reconciliación que los obispos quieren llevar a cabo en un momento en que la sociedad estadounidense está profundamente dividida.