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El país báltico tiene ante sí la decisión de seguir una dirección que le llevará a su absorción por la Unión Europea,

Polonia ante su destino el 25 de octubre

José Luis Orella. Las elecciones generales a las dos cámaras legislativas en Polonia, pueden ser relativamente importantes para el destino de Europa. El país báltico tiene ante sí la decisión de seguir una dirección que le llevará a su absorción por la Unión Europea, o puede materializar el derecho a una soberanía moral en una Europa de las patrias.

El actual gobierno de Plataforma Cívica (PO) de Ewa Kopacz, no consigue remontar la fuerte pérdida de votos, desde la caída de la presidencia de la república de Bronislaw Komorowski. La formación liberal, integrada en el Partido Popular Europeo, heredera de los intelectuales de Solidaridad, propugna un discurso liberal económico, y ha mantenido un crecimiento del 3,5 en su PIB, en plena crisis económica. No obstante, su obediencia a los mandatos del eje franco-alemán para secularizar una sociedad excesivamente conservadora, ha convertido al gobierno en el instrumento fiel de la investigación de la fecundación in vitro, reivindicación del matrimonio homosexual o una lectura más aperturista de la ley del aborto. Si le añadimos los casos de corrupción entre políticos del gobierno y las instituciones europeas.

Los resultados no pueden ser muy favorables para el gobierno, que las encuestas otorgan inferiores al 20 %. Sin embargo, al primer partido de la oposición, Ley y Justicia (PiS), es el que detenta el primer puesto en las encuestas, con algo más del 40 %, cuando su base nunca ha superado el 28 %. El PiS del cascarrabias Jaroslaw Kaczynski, el gemelo superviviente, es también heredero de Solidaridad, pero se opone al neoliberalismo económico, defiende el tutelaje del Estado y asume la defensa de la identidad católica polaca. Hasta ahora el PiS ha representado a una Polonia rural, católica y comunitaria, que va extinguiéndose, y cuyo máximo líder tienen unas fuertes cotas de rechazo en las nuevas generaciones. Su talento ha sido presentar en su lugar a un joven político sin tacha, Andrzej Duda, quien supo ganarse el apoyo de la gente, y se proclamó recientemente presidente de la República a sus 42 años.

Para las elecciones generales, la candidata a presidente del gobierno es Beata Szydlo, una mujer con buena preparación profesional y con un hijo seminarista, que lleva tiempo dándose a conocer por las diferentes poblaciones. Al mismo tiempo, los nuevos candidatos han conseguido moderar la imagen de su formación al sumar a sus antiguos escindidos de Solidarna Polska, liderados por Zbigniew Ziobro, y a los que se salieron de su rival, el PO, Polska Razem, encabnezdos por Jaroslaw Gowin. Por lo que la idea de unidad de la derecha se hace más presente, frente a un centroderecha liberal que recurre al voto útil de la izquierda. En la siguiente línea vienen aquellos que pueden fluctuar en torno al 10 %. La formación populista del cantante Pawel Kukiz, que reivindica la limpieza y la lucha contra la corrupción, pero que de su éxito en las presidenciales, le quedaría un 9 %, perdiendo algo más de la mitad de sus antiguos votos, preferentemente a favor del PiS. El otro sería Izquierda Unida- Zjednoczona Lewic (ZL), coalición que reúne a los postcomunistas del SLD, verdes, anticlericales de Janusz Palikot y formaciones menores, que juntos obtendrían un 8-9 % recuperando parte del antiguo voto comunista.

Las presidenciales fueron un verdadero desastre, no llegando al 3 % con la hermosa historiadora de la Iglesia, Magdalena Ogorek. No obstante, su recuperación estaría pendiente del resultado de Razem-Juntos, el equivalente a Podemos en Polonia. El resto de las formaciones pueden hacer variar los resultados de los grandes, dependiendo si consiguen entrar en el parlamento. El nuevo PL de Ryszard Petru, un economista favorable a medidas neoliberales, como el propio Janusz Korwin-Mikke, aunque sin las expresiones escandalosas de éste. El eurodiputado Korwin dispone de una base social del 2,5 %, que le gusta sus ironías producidas su gran cultura y que tienen como objetivo la provocación a través del escándalo. Otra de las formaciones decisivas es el Polskie Stronnictwo Ludowe-Partido Popular (PSL), el histórico partido campesino, fiel coaligado con el PO en el gobierno, y a nivel europeo en el PPE, pero discrepante de las medidas contra la moral católica. Puede obtener un 5 % y vender su apoyo muy caro. Las encuestas dan claramente un ganador, pero los pequeños partidos pueden tener una voz decisiva en la formación del gobierno.

La formación de un gobierno del PiS, facilitaría mucho al presidente Duda su defensa de la soberanía moral contra la introducción de medidas legislativas contrarias a la familia; reforzaría la posición de los países opuestos a seguir las directrices económicas y de inmigración de Angela Merkel, alineándose con el gobierno conservador de Cameron; y a nivel defensivo, reforzaría la presencia militar de la OTAN en su área, frente a Rusia, ofreciendo su país a los equipos de observación estadounidenses. Aunque Rusia podría rebajar la tensión con un acuerdo con los polacos, si sigue las orientaciones de sus asesores en diplomacia blanda.

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