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Diario YA

MEDITACIONES DESDE LOMBARDÍA

Manuel Parra Celaya. Imagínese, lector, una gran metrópoli que recibe en un fin de semana 500. 000 visitantes, a los que se suman los residentes del lugar que quieren incorporarse al acontecimiento. Todos ellos con el común denominador de vivir unos días presididos por el patriotismo, la camaradería por encima de generaciones, estatus sociales y opiniones políticas; con identificación ferviente hacia el Ejército, allí presente.

DOS SAETAS

Manuel Parra Celaya Se hizo tópico encasillar a Antonio Machado como noventayochista y a su hermano Manuel como modernista, como si se tratara de dos equipos de fútbol o de dos movimientos literarios contradictorios entre sí. Se hizo aun más tópico -vulgar y desgraciadamente tópico- oponer a los dos poetas en razón de sus respectivas situaciones y simpatías en los dos bandos de nuestra guerra civil.

Lo curioso es que, en esto de los perdones históricos, siempre gallean quienes más tendrían que implorar la gracia y el olvido por sus atrocidades del pasado

MÉXICO: LAS PARADOJAS DEL PERDÓN

Manuel Parra Celaya. No sé si el señor Obrador, presidente de México, es un vulgar tonto con ventanas a la calle o si su exigencia al Rey de España para que pida perdón por la conquista, colonización, evangelización y mestizaje obedece a impulsos de más calado y obediencia debida. Quiero pensar que lo que ha ocurrido es que el señor presidente se ha sentido influenciado por el espíritu de esta Cuaresma y, en línea ortodoxa con la idea cristiana del perdón para que sean perdonados los pecados propios, ha pedido a Felipe VI que, por aquello de ser la autoridad moral sobre el Virreinato de Nueva España, empiece dando ejemplo para que él, a su vez, implore indulgencia retrospectiva por los sacrificios rituales de sus antepasados lejanos, los aztecas o mexicas, que sacrificaban prisioneros de las tribus vecinas en festivales que duraban tres meses y en los que se mataban entre 20.000 y 30.000 personas cada año

¿DÓNDE SACO EL CARNÉ?

Los cordones sanitarios están en el orden del día

Manuel Parra Celaya. En esta España tan abierta y dialogante, los cordones sanitarios están en el orden del día. En realidad, esta situación es una copia de lo que sucede en otros países europeos, pues, como dijo Ortega, las cosas buenas que por el mundo acontecen obtienen en España solo un pálido reflejo. En cambio, las malas repercuten con increíble eficacia y adquieren entre nosotros mayor intensidad que en parte alguna.

Vox me origina de momento el mismo interés que un día me provocaron Ciudadanos, UPyD y -Dios me perdone- el Podemos nacido del 15M

¿POSIBILISMO, ENERGÍA, PRUDENCIA?

Manuel Parra Celaya. Me adelanto a declarar que ninguno de los partidos en liza ha conseguido fidelizarme, hasta el punto de asegurarle mi voto en este año que se anuncia tan profuso en elecciones. De momento, asisto como mero espectador -a ratos aburrido (los más), a ratos curioso- a la partida, cuyos prolegómenos se están jugando en Andalucía. Según fui enterándome, el emergente Vox consiguió poner de los nervios a todos los demás; al principio, a las izquierdas, la moderada o la montaraz, que le dedicaron sus peores epítetos descalificadores; ahora, a la presunta coalición de centro-derecha que pretende sustituir el califato socialista, pues le propuso unas condiciones para su apoyo, tras ser ninguneado sin piedad, que afectan a la propia línea de flotación, no solo del Régimen, sino del Sistema. A día de hoy, el tira y afloja se ha despejado: hay acuerdo, con la firma de treinta y siete puntos, entre los que no se incluyen las exigencias de Vox consideradas más polémicas.

¿CUESTIÓN DE PORCENTAJES?

Manuel Parra Celaya. A esas extraordinarias facultades adivinatorias o proféticas que se ponen en juego en los períodos preelectorales le suelen seguir, una vez realizados los comicios, multitud de argumentaciones con el fin de felicitarse y revalidar el posible acierto o excusar el fallo con relación a lo pronosticado; se buscan, inevitablemente, culpabilidades de lo segundo y justificaciones de lo primero. A estos ejercicios -tediosos sobremanera para el que escribe estas líneas- le sigue la publicación de porcentajes, tanto procedentes de un puro ejercicio matemático como nacidos del acientífico deporte de la ucronía.

NO BASTA CON EL PASADO

La primera vuelta al mundo y las reticencias gubernamentales para afirmar su rotunda españolidad

Manuel Parra Celaya. La reciente polémica sobre la conmemoración de la primera vuelta al mundo y las reticencias gubernamentales para afirmar su rotunda españolidad han vuelto a poner de relieve la indiferencia o repulsión casi sectaria que siente una gran parte de la izquierda para asumir la historia nacional. Y no basta con la sencilla explicación de que esa actitud responde a un pueril desprecio postmodernista hacia los grandes relatos, sino que encierra a todas luces un empecinamiento casi visceral para negar o silenciar cualquier hecho pasado que no pueda ser manipulado desde los estrechos límites de su doctrinarismo.

SUMISIÓN DE CONCIENCIAS

Manuel Parra Celaya. De la mano del escritor Juan Manuel de Prada (El Semanal, 20-I-19), registro en mi archivo particular una cita remota de Louis Rougier acerca de lo que entiende este adalid del capitalismo por liberal: Ser esencialmente ´progresivo´, en el sentido de una perpetua adaptación del orden legal a los descubrimientos científicos, a los progresos de la organización y de la técnica económica, a los cambios de estructura de la sociedad y de la conciencia contemporánea (por favor, retengan estas últimas palabras).

CON MONTSERRAT DE FONDO

Manuel Parra Celaya. Con apenas un mes de diferencia, he tenido la oportunidad de subir dos veces al macizo de Montserrat, diz que feudo cerrado del más radical nacionalismo catalán; por allí había andado nada menos que Quim Torras, en fechas navideñas y, al parecer, acogido a la penitencia de la frugalidad en el yantar por solidaridad con lo que llamaron los medios una huelga de hambre de los políticos presos

UNA FIGURA QUE CERRÓ EL AÑO

Impresionante gazapo, afirmar que José Antonio visitó Alemania en 1940, cuando ya había sido asesinado

Manuel Parra Celaya. A cuarenta y ocho horas de caer la bola de la Puerta del Sol, leí una reseña periodística de un libro sobre una figura del ayer que cobra en cada momento actualidad sobre el hoy: José Antonio. Realidad y mito, del historiador Joan María Thomas. Aún no tengo en mi poder la obra -que me habrá pasado desapercibida en mis frecuentes repasos de los anaqueles de las librerías-, pero me hago eco con sumo gusto de lo que publica ABC con fecha 29 de diciembre.