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Diario YA

¿DÓNDE SACO EL CARNÉ?

Los cordones sanitarios están en el orden del día

Manuel Parra Celaya. En esta España tan abierta y dialogante, los cordones sanitarios están en el orden del día. En realidad, esta situación es una copia de lo que sucede en otros países europeos, pues, como dijo Ortega, las cosas buenas que por el mundo acontecen obtienen en España solo un pálido reflejo. En cambio, las malas repercuten con increíble eficacia y adquieren entre nosotros mayor intensidad que en parte alguna.

CON MONTSERRAT DE FONDO

Manuel Parra Celaya. Con apenas un mes de diferencia, he tenido la oportunidad de subir dos veces al macizo de Montserrat, diz que feudo cerrado del más radical nacionalismo catalán; por allí había andado nada menos que Quim Torras, en fechas navideñas y, al parecer, acogido a la penitencia de la frugalidad en el yantar por solidaridad con lo que llamaron los medios una huelga de hambre de los políticos presos

Vox me origina de momento el mismo interés que un día me provocaron Ciudadanos, UPyD y -Dios me perdone- el Podemos nacido del 15M

¿POSIBILISMO, ENERGÍA, PRUDENCIA?

Manuel Parra Celaya. Me adelanto a declarar que ninguno de los partidos en liza ha conseguido fidelizarme, hasta el punto de asegurarle mi voto en este año que se anuncia tan profuso en elecciones. De momento, asisto como mero espectador -a ratos aburrido (los más), a ratos curioso- a la partida, cuyos prolegómenos se están jugando en Andalucía. Según fui enterándome, el emergente Vox consiguió poner de los nervios a todos los demás; al principio, a las izquierdas, la moderada o la montaraz, que le dedicaron sus peores epítetos descalificadores; ahora, a la presunta coalición de centro-derecha que pretende sustituir el califato socialista, pues le propuso unas condiciones para su apoyo, tras ser ninguneado sin piedad, que afectan a la propia línea de flotación, no solo del Régimen, sino del Sistema. A día de hoy, el tira y afloja se ha despejado: hay acuerdo, con la firma de treinta y siete puntos, entre los que no se incluyen las exigencias de Vox consideradas más polémicas.

UNA FIGURA QUE CERRÓ EL AÑO

Impresionante gazapo, afirmar que José Antonio visitó Alemania en 1940, cuando ya había sido asesinado

Manuel Parra Celaya. A cuarenta y ocho horas de caer la bola de la Puerta del Sol, leí una reseña periodística de un libro sobre una figura del ayer que cobra en cada momento actualidad sobre el hoy: José Antonio. Realidad y mito, del historiador Joan María Thomas. Aún no tengo en mi poder la obra -que me habrá pasado desapercibida en mis frecuentes repasos de los anaqueles de las librerías-, pero me hago eco con sumo gusto de lo que publica ABC con fecha 29 de diciembre.

Ha purgado a otro "fascista": Gaspar Melchor de Jovellanos

Manuel Parra Celaya. Tras la acusación de leso fascismo al Almirante Cervera y al general Weyler, y de la consiguiente represalia de borrar sus nombres del callejero barcelonés, así como la eliminación de la estatua de Antonio López, Marqués de Comillas, y de la supresión de la placa de 1841 al empresario Francesc Puigmartí, entre otras lindezas, los progresistas de Cataluña han lanzado su anatema contra otro personaje histórico: me refiero a don Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), asturiano él para mayor inri, porque nos imaginamos que habrá pesado mucho en el castigo carecer del pedigrí que exigen los acólitos de Quim Torra.

EMPECINADO EN LA FECHA

El origen de la institucionalización del verdadero Día de la Madre

Manuel Parra Celaya. El origen de la institucionalización del verdadero Día de la Madre se establece el 10 de noviembre de 1939, por obra de las Organizaciones Juveniles de FET y de las JONS, y se toman como referencia los homenajes a las madres de los caídos en la guerra civil en años anteriores. La fecha elegida, con todos los nihil obstat y el aplauso de la jerarquía católica, fue el 8 de diciembre, por entenderse que María era la Madre por antonomasia de todos los hombres, según las palabras de su Hijo a San Juan desde la cruz del Calvario.

Ser admirador no equivale, sin embargo, a adquirir la categoría de friki ni de compartir todos y cada uno de sus puntos de vista

EL ESCEPTICISMO DE PÉREZ-REVERTE

Manuel Parra Celaya. No puedo ni debo ocultar que soy un admirador de Arturo Pérez-Reverte, cuyos libros ocupan un buen lugar de mi biblioteca y del que procuro puntualmente seguir sus artículos, titulados acertadamente Patente de corso, en El Semanal. Ser admirador no equivale, sin embargo, a adquirir la categoría de friki ni de compartir todos y cada uno de sus puntos de vista, cosa que me parece que no sería del agrado del autor. No obstante, suelo identificarme con muchas de sus opiniones, especialmente si se refieren al mundo que nos ha tocado vivir.

OTRA VEZ LOS TRESCIENTOS…

Manuel Parra Celaya. Ya saben que no me refiero a los espartanos de Leónidas que sucumbieron heroicamente en el paso de las Termópilas frente a los huestes persas; tampoco, al poema de Tennyson (Por el valle de la muerte, cabalgaban…), que ahora mismo no recuerdo si eran ese número o más el de los lanceros británicos que cargaron contra los cañones rusos en la guerra de Crimea. Mi referencia es mucho menos épica, bueno, absolutamente nada épica…

DESDE OTRAS PERSPECTIVAS

Ante el artículo Ofensas de Jon Juaristi

Manuel Parra Celaya. Me confundió la entradilla del artículo Ofensas, de Jon Juaristi, en el ABC del domingo pasado, que mencionaba una catalanización de España; tras su lectura, aparte de confuso, me sentí decepcionado, porque se limitaba a tratar de política, con todos los lugares comunes consabidos, de la tediosa o crispante política actual de España. No de lo que yo, ingenuo de mí, creía, y que me traía a la memoria aquellas palabras de Juan Maragall: El catalanismo, para ser españolismo, ha de ser heroico, y su primera heroicidad ha de ser la de vencerse a sí mismo (La Patria nueva, 1902).

lazos amarillos en los campanarios y frontispicios de los edificios religiosos en multitud de pueblos y ciudades de Cataluña

EL CAMPANARIO Y LA ESTELADA

MANUEL PARRA CELAYA. No hablamos a humo de pajas: proliferan en las redes cientos de fotos que atestiguan la presencia constante de esteladas y de lazos amarillos en los campanarios y frontispicios de los edificios religiosos en multitud de pueblos y ciudades de Cataluña. Ahora hace justamente un año cuando se divulgó aquella instantánea de la celebración de la Eucaristía como coartada del recuento de papeletas del supuesto referéndum; un sacerdote, revestido para oficiar, tenía a su derecha la mesa donde se afanaban los interventores, a resguardo de supuestas intervenciones de la policía estatal, que no de los Mossos d´Esquadra, claro.