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Diario YA


 

AL DERECHO O AL REVÉS

Ahora, en Cataluña, se ha creado una legalidad paralela

Manuel Parra Celaya. Cuando escucho latiguillos y lugares comunes del calibre de esto es un Estado de Derecho o todos estamos sometidos a las leyes por igual, me acometen, cada vez más, unas irresistibles ganas de reír, solo atemperadas por una permanente sensación de pena, como ciudadano español de a pie.

Ocurre que el Ayuntamiento de Barcelona que preside la señora Inmaculada Colau amenaza con multar las floristerías

EL FEÍSMO COMO CONSTANTE

Manuel Parra Celaya. Ocurre que el Ayuntamiento de Barcelona que preside la señora Inmaculada Colau amenaza con multar las floristerías que exponen tradicionalmente su mercancía en las aceras; compro un ramo el otro día y el vendedor me corrobora la noticia con gesto de resignación. Ignoro si se ha cumplido ya la amenaza; acaso sea una forma más de intimidación al ciudadano, movida por el ávido afán recaudatorio conocido por todos. Tampoco me ha llegado si se trata de una iniciativa local o de una consigna, común a todos los consistorios gobernados por progresistas. En todo caso, seguro que la novedad creará escuela y adquirirá rango de norma, como lo fueron en su día las horribles plazas duras, tan caras a los socialistas.

ANOCHE SOÑÉ QUE VOLVÍA A ESPAÑA…

Manuel Parra Celaya. Antes de que un susceptible lector me lo recrimine, lo confieso de pleno: este título está hábilmente plagiado del comienzo de Rebeca, con la importante salvedad de que lo que representaba una pesadilla para la protagonista de la novela es un buen sueño, y aun esperanza, en quien escribe estas líneas.

FUNDAMENTALISMO CONSTITUCIONAL

Manuel Parra Celaya. Me llegó la información de que Albert Rivera -el verdadero derrotado en la moción de censura, como dije en un artículo anterior- ha hecho unas declaraciones por radio en las que se muestra partidario de ilegalizar la Fundación Francisco Franco y, de paso, a todas aquellas fundaciones o asociaciones que vayan en contra de la Constitución.

Guerra Civil: Como cualquier familia

Manuel Parra Celaya. Hoy me siento empujado a mirar hacia atrás, quiero decir hacia la historia, cosa que no suelo hacer como saben los lectores. Y no es por culpa mía, sino de los medios de difusión, casi unánimes en el tema, a pesar de que se intento recatarme de su uso en medio de unas vacaciones gozando de la tranquilidad de un pueblo charro.

Es pasmosa la habilidad de los ingenieros de ese subterráneo Ministerio de la Corrección Política

En el fondo, cuestión de ADN: terminología ajustada a las circunstancias

Manuel Parra Celaya. Es pasmosa la habilidad de los ingenieros de ese subterráneo Ministerio de la Corrección Política para poner en circulación una terminología ajustada a las circunstancias y parámetros de obligado cumplimiento y conseguir que las gentes sustituyan en su habla las palabras nefandas -las que evocan conceptos exactos y rigurosos- por eufemismos o circunloquios que se mantengan dentro de lo necesario.

an Jorge es la gran fiesta de Aragón y de Cataluña

ROSAS, LIBROS… Y ODIO

Manuel Parra Celaya. San Jorge es la gran fiesta de Aragón y de Cataluña, Sant Jordi en esta última. Al parecer, el personaje histórico fue un soldado romano de Capadocia quien, convertido al cristianismo, supo dominar sus instintos y llegar así al camino de la santidad; ese es el símbolo que representa el dragón alanceado por el santo: la victoria sobre el pecado, un vencerse a sí mismo.

Una fuerte tendencia a la agresividad

MANUEL PARRA CELAYA. Si nos dejamos sugestionar por los medios de difusión, resulta que en nuestra sociedad española subyace una fuerte tendencia a la agresividad, que se pone de manifiesto en numerosas ocasiones y en los más variados ámbitos; a veces, entre las noticias de relumbrón y la crónica deportiva, hay telediarios que nos recuerdan aquel periódico de sucesos que se llamó El Caso. No hay ni que decir que, en paralelo y como consecuencia, se está extiendo un tremendo morbo social, ávido de este tipo de nuevas.

YO CONFIESO…

Según la nueva ley de memoria histórica, estando las montañas nevadas no se puede ir con la mirada clara

MANUEL PARRA CELAYA. Hace escasos días, con respecto a los nuevos proyectos de memoria histórica, dejé caer en un artículo las siguientes palabras: Nuestros recuerdos, nuestras evocaciones de una lejana, alegre e ilusionada juventud, nuestra intrahistoria, común y particular, pueden caer fácilmente bajo el peso de una ley inicua. ¿Será delito craso contar una anécdota campamental a tus hijos o nietos? ¿Podría ser objeto de sanción y objeto del Código Penal tararear en la ducha una vieja canción de marcha? (…)

MI SUEÑO AMERICANO

Manuel Parra Celaya. Pues sí, yo también tengo mi sueño americano, aunque no coincida con ese que dice el Sr. Trump que está en su mejor momento. Consiste en cruzar el charco y tomar contacto con algún lugar de Hispanoamérica (no Latinoamérica, por favor, Su Santidad).  Porque resulta que, entre mis muchas carencias, figura precisamente esa. Ni yo ni ninguno de mis antepasados (que yo sepa) llevó a cabo ese viaje; por eso, una vez tuve que responder a un alumno de inequívocos rasgos mestizos, que me afirmaba que los españoles solo habían ido a América a robar y a violar indias, la lindeza siguiente: Serían tus ancestros, porque los míos no se movieron de aquí.