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Diario YA

 

la ONG Intermón-OXFAN ha tenido a bien obsequiarnos con su ya tradicional informe anual

Vamos a contar mentiras, Tralará

Carlos Rubio Romo. Un año más, la ONG Intermón-OXFAN ha tenido a bien obsequiarnos con su ya tradicional informe anual que si no fuera porque dicen que es el de 2016, pensaríamos que es la copia-pega del de 2015, que era copia-pega del de 2014, que era copia-pega del de 2013, etc., etc., etc. Los mismos topicazos, las mismas consignas manipuladoras, las mismas mentiras y las mismas medias verdades que son las peores mentiras. Los mismos eslóganes marxistoides, los mismos mitos tercermunderos.

No falta de nada, oigan: “Davos”, “Desigualdad”, “Riqueza extrema”, “Élites económicas” o “Paraísos fiscales” Ya estoy viendo a Rita Maestre y otras guarras de su piara con los ojos en blanco en pleno trance al leer todos esos disparates. Carnaza para alimentar a una manada variopinta unida por el odio al esfuerzo, al mérito y al trabajo duro. Por el odio al libre comercio que es la única forma de que los países subdesarrollados puedan salir de la pobreza, acabar con la emigración de millones de personas, y derrotar a las epidemias y a las hambrunas. Por el desprecio a los más necesitados que no son para ellos más que meros instrumentos para poder perpetuar su estafa. Por el amor al saqueo estatal de las clases medias mediante el robo legal llamado “impuestos”.

Enamorados de la intervención, qué digo, intromisión del Estado en nuestras vidas. Partidarios acérrimos de la infantilización del ser humano para que sea el Ogro-Estado el que decida lo que tenemos que hacer desde la cuna hasta la tumba y sobre todo para que a ellos no se les acabe el chollo de las subvenciones millonarias. Hay que reconocer que este año han sido todavía mejores en su comunicación porque saben de qué pie cojea mucha gente y sobre todo saben cuáles son las falsedades que hay que destacar para que los medios de (des)información, que ya sabe Ud., amable lector, que son la inmensa mayoría, se hagan eco. Agárrense, que vienen curvas. Atención a las tres ideas-fuerza que los ONG-eros destacan:

• En España, la fortuna de tan sólo tres personas equivale ya a la riqueza del 30% más pobre del país. La desigualdad sigue aumentando, el crecimiento del PIB deja atrás a los más vulnerables

• España deja de ingresar aproximadamente 1.550 millones de euros como resultado de la actividad canalizada a través de los 15 paraísos fiscales más agresivos del mundo, el 58% del déficit del fondo de reserva de las pensiones en 2017

• Oxfam Intermón propone un modelo económico alternativo que ponga a las personas en el centro, una economía más humana Leyendo la primera frase sin un mínimo de reflexión, el primer pensamiento reflejo que nos viene a la cabeza es evidente: “ladrones”, “estafadores”, “vergonzoso”, “explotadores”. Y eso los más finos. Los menos finos no los voy a transcribir por respeto a mis amables lectores. En realidad, el mensaje que subyace en esa frase es evidente: con las fortunas de los tres españoles más ricos, se podría acabar con la pobreza en España.

O, también, que esos tres ricachones se han construido sus fortunas robando a los más pobres. ¡Qué malos son que no dan todo su dinero para que se acabe la pobreza! Plis, plas, problema resuelto No dicen ni una palabra sobre la biografía de Amancio Ortega. El primero de su lista. Por cierto, no sé Uds. pero a mí la palabra “lista” en manos de esa gente me da escalofríos. Me trae malísimos recuerdos y me retrotrae a épocas de nuestra Historia particularmente trágicas. Ya se sabe que, a veces, unos apuntan y otros…pues eso. Ese señor, nacido en el seno de una familia modesta, empezó a trabajar con trece años como repartidor en una camisería. No era un noble que heredó miles de hectáreas, ni un miembro de una familia de la gran Banca internacional, ni nada parecido. Sólo un chico muy serio, con pocos estudios y trabajador hasta la extenuación. Eso sí, nunca esperó que nadie le sacara las castañas del fuego. Ni el Estado-ladrón ni los ONG-eros ni nada por el estilo. Y decidió ponerse por su cuenta fundando una empresa.

Gracias al esfuerzo del Sr. Ortega, a los innumerables riesgos que tomó en su vida (por cierto, arriesgó su dinero, no el de otros) y a una tenacidad y un empeño en el trabajo encomiables, el imperio Inditex da de comer a más de 150.000 personas en el mundo en 93 países, incluida Hispanoamérica, la India, Egipto o Vietnam. Por no hablar de las decenas de miles de personas que indirectamente también viven gracias a la actividad de Inditex. Millones de personas en el Mundo han tenido acceso gracias a Inditex a ropa bonita, práctica y de calidad a precios inimaginables antes de que esa empresa existiera. No dicen ni una palabra sobre los más de 150 millones de euros, ¡¡¡25.000 millones de nuestras recordadas pesetas!!! que la Fundación Amancio Ortega ha donado durante los últimos quince años para proyectos sobre todo de asistencia social y educación.

A eso hay que añadir más de 20 millones de euros, ¡¡¡3.333 millones de nuestras entrañables pesetas!!!, que Inditex ha donado directamente. Los afectados por el terremoto de Haití, los del terremoto de Nepal, becas de educación, Cáritas, el Banco de alimentos y, tachán, tachán, Oxfam-Intermon. Pero también equipos médicos contra el cáncer, albergues para personas sin hogar, residencias de ancianos… Y eso son sólo las donaciones de la Fundación y la empresa de Amancio Ortega. Los donativos que él ha dado permanecen en el más estricto secreto por voluntad propia. Callan también como muertos sobre la labor maravillosa, discretísima que la Fundación Paideia desarrolla.

Ésta está dirigida por Sandra Ortega Mera, la segunda de la lista…¡ay qué miedo la palabrita ésta cuando los que la rellenan son los filomarxistas! Pues bien, hasta el 2015, esa Fundación ha donado más de cien millones de euros, ¡¡¡16.667 millones de pesetas!!! para ayudar a la integración de personas con discapacidad. Así, gracias a esas ayudas, centenares de chicos discapacitados consiguieron trabajo en empresas de primera línea. Cuando en 2013, año del fallecimiento de Rosalía, la madre de Sandra, la familia Mera vendió discretamente un 2% de Inditex, valorado en 1.300 millones de euros, corrió el rumor de que era para utilizarlo en acciones benéficas. Desde Paideia, "lamentan no poder" confirmar este ni otros datos.

Y, ya puestos, ¿para qué decir algo de Juan Roig, el tercero de esa lista? ¿Para qué contar que a partir de las ocho carnicerías que tenían sus padres ha desarrollado un imperio que factura 21.000 millones de euros y que da empleo a más de 75.000 personas más otras decenas de miles indirectamente? Y, evidentemente, este tampoco esperó que nadie viniera a darle nada. Trabajó como un poseso (todavía lo hace) y arriesgó incontables veces todo lo que tenía. Y, obviamente, silencio de muerte sobre las 4.100 toneladas de comida que Mercadona regala cada año a bancos de alimentos y a más de 70 comedores sociales.

Seguro que esos de Oxfam-Intermon prefieren el “Método Cañamero” de saquear supermercados y agredir a los empleados que trataban de impedírselo. Hay mucha más “épica” revolucionaria detrás. Chitón, también, sobre las condiciones laborales de los empleados de Mercadona, no sea que contradiga la imagen de explotador que Oxfam-Intermon quiere dar de él: todos con contrato indefinido, todos con participación en los beneficios de la empresa, salario completo para los que estén de baja, posibilidad de trabajar a proximidad de su domicilio. Para un negrero no está mal, ¿no?

Seguramente, la inquina contra Roig viene también del hecho del dinero que dona para formación de futuros empresarios. ¿A quién se le ocurre? Donar dinero para que haya en el futuro más “explotadores” como él. Inadmisible. Luego continúan con otra falacia, muy querida y manoseada por los marxistas de diferentes pelajes: la desigualdad en España y en el Mundo no para de crecer.

Hay que tener cuidado con la habilidad manipuladora de estos señores. Hay que distinguir entre rentas y riqueza. Una casa, un coche o unas tierras en el pueblo son riqueza, puesto que son patrimonio y por lo tanto un valor potencial a la venta. Sin embargo no son rentas, como sí pueden serlo los sueldos o los alquileres cobrados. Por eso, hay que ser extremadamente cuidadosos al elegir cómo se mide la desigualdad. Se acepta comúnmente que el coeficiente de Gini (o el índice de Gini si lo expresamos en porcentaje) expresa la desigualdad en rentas disponibles.

Ese coeficiente deja fuera del cálculo la posesión de vivienda, por ejemplo. Es decir, una familia con una casa en propiedad y 30.000€ de salario anual será más “pobre” según el índice de Gini que una familia con 31.000€ de salario anual pero sin ninguna casa en propiedad. Para medir las desigualdades patrimoniales se utiliza el coeficiente (o el índice) de Gini Wealth. Pues bien, si tomamos el Coeficiente de Gini Wealth como medida de la desigualdad, se verá que España es una de las naciones europeas con menos desigualdad (Coef de Gini Wealth= 0,67) y una de las veinte más bajas del mundo respecto a Alemania o, los tan admirados por los socialistas, países nórdicos. La palma en Europa se la lleva precisamente Dinamarca con un Coeficiente de Gini Wealth de 0,89 (el máximo en la escala es 1 y el mínimo 0).

Y no creo que a nadie, incluso a estas mentes obtusas, se les pase por la cabeza afirmar que Dinamarca o Suecia son países de miseria. Simplemente, porque igualdad y prosperidad son nociones y realidades que no tienen por qué ir de la mano. Seguidamente, hay que tener en cuenta que el aumento de la desigualdad de renta que ha tenido lugar durante la crisis no está vinculado a la caída de los salarios de los pobres y a las mega-ganancias de los ricos explotadores: un 80% del aumento de la desigualdad se explica por el incremento exorbitado del desempleo.

Y este aumento vergonzoso del paro se explica por la intervención de la casta en la economía con una legislación laboral que impide la incorporación de los jóvenes al trabajo, que roba más de un tercio de las rentas de los trabajadores para mantener un entramado burro-crático absolutamente ineficaz para tener contentos a millones de enchufados de los distintos partidos y por la corrupción a todos los niveles. Oxfam no tiene que buscar culpables entre los empresarios o los ahorradores.

La culpa es de unos politicastros inútiles y corruptos. Respecto al presunto aumento de la desigualdad en el mundo, es una trola descomunal. El último informe del Banco Mundial de finales del 2016, dentro de su serie “Poverty and Shared Prosperity”, proporciona datos inapelables: Primero: nunca en la Historia de la Humanidad han vivido más personas fuera de la extrema pobreza ni tampoco el porcentaje de ciudadanos castigados por la extrema pobreza ha sido más pequeño.

En menos de un cuarto de siglo y desde que empezaran a reducirse las barreras políticas al comercio internacional las cifras absolutas de miseria han caído a menos de la mitad (desde 1.850 millones de pobres extremos en 1990 a 767 en 2013) y, dado que en ese período la población mundial aumentó enormemente, el porcentaje de pobreza extrema pasó de un 35% en 1990 al 10,7% en 2013). Evidentemente, es vergonzoso.

Una sola persona en situación de pobreza extrema es incontestablemente inadmisible. Pero la realidad, aunque Oxfam la manipule, es que hay menos que nunca. Segundo: el Índice de Gini en el mundo ha pasado del 81% al 62% entre 1988 y 2013. Una reducción colosal que lo que quiere decir es que la riqueza de los países están cada vez más próximas. Tercero: contrariamente a los repetidos embustes del informe (?) Oxfam, los más beneficiados por esta disminución de la desigualdad son los más pobres, los más necesitados.

En efecto, en la práctica totalidad de Asia Oriental, de Asia del Sur, de Hispanoamérica y en muchos países de Europa del Este, Asia Central y el África subsahariana, la renta del 40% de las personas más pobres crece por encima de la media. Por mucho que le pese a Oxfam y otras ONG entregadas desgraciadamente a la demagogia, por mucho que les duela a los marxisteros del mundo entero y por más que eche pestes contra ella el dirigente de la institución que yo más amo en la Tierra, ha sido la tan odiada por ellos globalización la que está sacando de la miseria a las naciones más pobres de la Tierra.

Si esas naciones pueden vender sin aranceles sus productos en el mundo, si pueden adquirir fácilmente tecnología de las naciones occidentales y si el acceso a la información es más fácil, su desarrollo va a ir como un cohete. Y eso, ONG-eros del mundo entero, es la globalización. Pero atención con lo que metemos dentro de ese concepto de “globalización” porque, por ejemplo, la pérdida de soberanía de una nación entregándola a un ente informe, pegajoso como el blandiblu, opaco y absolutamente antidemocrático como es la Unión Europea no es globalización. Es una aberración. Una traición de la casta a cada nación.

Los flujos masivos (que no “descontrolados” porque fuerzas oscuras y muy poderosas los controlan) de invasión de Europa por la parte de presuntos refugiados no es tampoco globalización. Es parte de un plan perfectamente diseñado por la Internacional “Mandilera y Compasera” para acabar con la Cultura y las raíces de Occidente. Sin embargo, la cooperación económica y comercial, recíproca y libre sí es globalización.

Que mi vecino fabrique o produzca aquello en lo que es más eficiente y que yo haga lo mismo en lo que yo sea más eficiente es lógico y además virtuoso pues servirá para que el Tercer Mundo salga de la miseria y que los más desfavorecidos del primer mundo puedan comprar todos los bienes al mejor precio. ¿O acaso cuando España se llenó, por cierto en época de Franco, de fábricas de automóviles que dieron empleo a decenas de miles de personas directamente y centenares de miles indirectamente, estábamos de acuerdo y cuando esas mismas empresas abren fábricas en el Tercer Mundo nos ponemos a berrear y a chillar contra la globalización? ¿O acaso cuando Repsol, Zara, Ferrovial, Iberdrola o el BBVA se expanden por todo el mundo y repatrían los beneficios a España estamos encantados y orgullosos y en cambio cuando una empresa extranjera viene a implantarse en nuestra patria lo vemos como un invasor que viene a saquearnos?

Al contrario, si desde la cerrazón egoísta-socialista se dificulta o impide que las naciones más pobres vendan y aprendan, no sólo se impedirá que centenares de millones de seres humanos salgan de la pobreza sino que se impedirá también que los millones de personas más desfavorecidos de los países occidentales puedan beneficiarse de productos más baratos y así ganar en poder de compra.

En su segunda idea-fuerza, estos magos de la manipulación ponen como causa de la quiebra del sistema de pensiones a los españoles que llevan una parte de sus ahorros fuera de España. Son cansinos. Muy cansinos. Estos y los que son como estos. En fin, ¿por qué no dejan de engañar a la gente? El sistema de pensiones tal como está concebido en España y en la mayor parte de las naciones occidentales es un fraude colosal y además está quebrado. Es únicamente cuestión de tiempo.

Este gigantesco fraude piramidal no tiene salvación. Ellos lo saben pero prefieren seguir engañando miserablemente a la gente. A partir de ahí, ¿por qué no empezar a hablar de LA realidad y parar las patrañas? ¿Por qué no se ponen un momento a pensar lo que representan los impuestos no ya para los ricos sino para un español medio? Según el Centro de Estudios “Civismo”, un español con un salario medio de 24.400€, casado y con un hijo y con una evolución salarial media, paga en impuestos la friolera de 456.571 euros a lo largo de su vida laboral. Ya jubilado, entre los 65 y los 83 años, la carga fiscal acumulada supondrá el pago de otros 128.655 euros, que suponen 9 años íntegros de su pensión. Si consideramos toda la vida de ese contribuyente medio, llegamos a la conclusión de que este señor habrá trabajado 27 años de su vida para pagar impuestos.

O sea, para sostener el despilfarro de las Autonomías, el genocidio del aborto, los sueldos inmorales de la castuza corrupta, los vicios de Su Majestad El Campechano con todas las novias que tuvo cuando este caradura estaba en forma, las operaciones de cambio de sexo, las ayudas a los invasores-parásitos… ¿Dan o no dan ganas de sacar el dinero fuera? Durante este año 2017, ese español medio pasará 102 días para pagar las dichosas cotizaciones (anti)sociales, el IRPF necesitará 37 días para liquidarlo, el IVA 25 días, los impuestos especiales 11 días y otros impuestos 5 días.

En total, dedicará 180 días de su trabajo a pagar a la Administración pública. Con lo poco que le queda tendrá que pagar el alquiler de la casa (ni pensar en comprar con ese panorama), el alimento para la familia, la ropa, la gasolina, las averías del coche cada vez más viejo y todo eso sabiendo incontestablemente que cuando se jubile o no tendrá pensión o si la tiene no le dará para nada. El aumento de los impuestos, como insaciablemente desea Oxfam y sus marxis-colegas tiene un efecto claro, constatado e inmediato: bajada de la recaudación global. Los que puedan se llevarán el dinero fuera y los que no pues defraudarán lo que puedan. Los incentivos para trabajar y para ahorrar desaparecen (“¿para qué si se lo va a llevar todo el Estado?”) con lo cual la economía se contrae, con lo cual habrá menos riqueza y con lo cual al final del camino se pagarán menos impuestos. La traca final de esa sarta de memeces llega cuando dicen que Oxfam propone un modelo económico alternativo. Salvo frases tan grandilocuentes como hueras, no hay nada concreto pero adivino que sí existe un pensamiento detrás que no se atreven, por el momento, a explicitar: marxismo en vena.

El mismo que ha creado inmensas riquezas allí donde ha gobernado, por ejemplo actualmente en Venezuela o en Cuba o en Corea del Norte. Naciones todas ellas donde las solicitudes para emigrar se cuentan por millones pues ciudadanos de todo el mundo desean vivir y trabajar allí para disfrutar de semejantes “El Dorados”. De traca, si no fuera trágico.

Es verdaderamente una lástima que una ONG de carácter religioso y asistencial creada en 1956 por los Jesuitas y dedicada al principio a ayudar a sus misiones en Bolivia, Paraguay y la India degenerara al mismo ritmo que la Compañía de Jesús bajo la maléfica influencia de la “Teología (?) de la Liberación” y de algún superior mucho más imbuido de marxismo que de fe en Dios. Así está hoy Intermón y así está hoy la otrora pujante Compañía de Jesús cuyo miembro más joven debe ser el inquilino principal de la Casa Santa Marta en Roma. ¡Claro que hay pobreza en el mundo! ¡Claro que hay hermanos nuestros que mueren de hambre! ¡Claro que hay injusticias! ¡Claro que queda muchísimo por hacer! Y, por supuesto, ¡claro que el objetivo de cualquiera de nosotros debe ser de ayudar a los más necesitados!

Pero la solución no es la sarta de mamarrachadas de Oxfam o de PoTemos o de Maduro en Venezuela o de Castro en Cuba.

La solución es la Libertad.

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