
Manuel Parra Celaya. Acabadas las celebraciones de la Navidad y devueltas las figuras del Pesebre a los desvanes, vale la pena preguntarnos si la festividad ha dejado huella en nosotros o ha quedado resumida, de forma añorante ahora, a un espacio festivo. No está de más, en consecuencia, relacionarlas con este renuevo de religiosidad que parece apuntarse. Decía Chesterton que el nuevo rebelde es un escéptico y no se fía de nada. Carece de lealtades y, por tanto, no puede ser un auténtico revolucionario; pero ha llovido mucho desde que estas palabras fueron escritas, y entonces este panorama era muy certero entre una gran parte de los jóvenes de nuestro mundo occidental.
Luis Losada Pescador. La ‘restatalización’ de Telefónica no fue suficiente. La excusa fue proteger una empresa estratégica, pero habría bastado con la acción de oro para vetar una operación no deseada. Pallete fue despedido en Moncloa. Para que se viera quién manda aunque solo se ostente el 10% del capital… Desde entonces, la acción no ha despegado. Quizás porque el sustituto no es tan buen gestor. O tal vez porque los criterios ya no son generar valor para el accionista sino influencia para el ‘cambiacolchones’. ‘Su sanchidad’ se codea ahora con el gran capital. Y hasta los fondos buitre como Blackrock le hacen la ola y sitúan a España en el ‘top 3’. El Ibex se ha revalorizó más del 50% el año pasado, el triple que Estados Unidos o Europa. ¿España va bien? No. El gran capital va bien.
Luis Losada Pescador. El plan Trump no puede ir mejor. El régimen ha digerido la compra de petróleo por parte de Estados Unidos. Hasta el díscolo Diosdado Cabello -que hace un año decía que “ni una gota” de petróleo para Estados Unidos- ahora parece encantado: “Si ellos nos lo quieren comprar, nosotros se lo vendemos”. La TV oficial también muestra su satisfacción por lo que supondrá de ingresos y bienestar para el país.
Porque el dinero regresará a Venezuela. Pero pasará por Estados Unidos. Tendrán que comprar productos norteamericanos. Se acabó la corrupción, la financiación de la revoluición por el mundo, el oxígeno de Cuba y el petróleo barato para China. Además, este viernes Trump se reunirá con las compañías petroleras para pedirles que inviertan en la reconstrucción de las infraestructuras petrolíferas. Todo para convertir a Venezuela en un gran ‘hub’ energético del continente, como dijo María Corina Machado en la ceremonia de su premio Nobel de la Paz. Por cierto que Trump ha anunciado una reunión con ella en Washington. Para aquellos que la daban por amortizada
Alberto Buela. En estos dos o tres días en que Trump ha mostrado que puede hacer lo que quiere recibí tres artículos excelentes sobre el tema: uno que muestra la vigencia del pacto de los Estados Unidos con Arabia Saudita en el manejo del dólar y el petróleo; dos, la traición y la sucesión de Maduro y tres, el excelente de Jordi Garriga, Gracias Sr. Trump.
Y así afirma: “El Sr, Trump comete exactamente el mismo tipo de canalladas que uno puede esperar de la clase política: asalta, destruye, roba. Pero a todo eso no lo llama democracia o derechos humanos o solidaridad o intereses general, sino que simplemente dice que él es el amo, que puede tomar lo que le apetezca...y que si no plegamos a sus exigencias nos puede borrar del mapa”.
El artículo es de un realismo político pocas veces visto, pues muestra “la voluntad de poder de Trump” y la vincula a la voluntad de poder de Nietzsche para quien ésta es el corazón, el meollo que mueve y que anida en el mundo material, que es el único que existe para él. “El trumpismo es un nietzscheanismo para las masas”. Y así puede afirmar sin ponerse colorado que los Estados Unidos es el nuevo pueblo elegido, que son los más fuertes y que son los amos del mundo.
Trump ha adoptado la estrategia de knockout del boxeo a diferencia de las democracias discursivas y progresistas que nos vendió la Escuela de Frankfurt.
Desde su llegada a la presidencia, Trump ha combinado medios distintos para ponerlos al servicio de un mismo propósito, la hegemonía continental: presión diplomática sobre Panamá, apoyo a aliados como Argentina y El Salvador, y presión militar sobre Venezuela con el desenlace conocido. Esta última acción tiene, visiblemente, valor conminatorio para líderes hostiles en la región que pretendan estrechar lazos con Pekín y Moscú. Y vuelve a ejemplificar una táctica favorita que ya fue usada en junio contra el programa nuclear iraní: prologar un ataque fulminante con maniobras de distracción, para camuflarlo y multiplicar su eficacia. También como entonces, la intervención norteamericana ha servido para medir los límites de la respuesta de las potencias autocráticas. Que Rusia y China aparezcan ahora como las vírgenes vestales del derecho internacional y el respeto a la integridad territorial de naciones vecinas no solo es índice claro de su hipocresía; también da cuenta de los límites de su efectiva solidaridad con quienes más que aliados, se revelan, en los trances decisivos, clientes sumisos y prescindibles.
Luis Losada Pescador. Alarma entre los barones socialistas. El Mundo publica este viernes que un 62% de los españoles creemos que la corrupción del PSOE es estructural. Pero es que un tercio de los votantes del PSOE creen también que la corrupción que está aflorando no son casos aislados.
Tras la debacle de Extremadura, ahora llegará la aragonesa. A la corrupción sanchista se suma el feo de no acudir al funeral por Lambán, el líder socialista aragonés crítico con Sánchez, el Page de Aragón. La candidata tampoco ayuda. Este jueves publicaba un video en la casa familiar de su pueblo, una casa austera y sencilla. Pero ha escondido su ‘tour house’ en su casa oficial de 320 metros cuadrados en Madrid o en las tres viviendas que tiene en propiedad. La mentira tiene las patas muy cortas y las redes han saltado en tiempo real. ¿Estará aplicándose al ‘miente que algo queda’?
Manel Parra Celaya. No se trata de un cuento de Navidad, a la manera de Dickens o del injustamente silenciado Sánchez-Silva; tampoco es una inocentada, porque bastante tenemos con las que nos caen encima todos los días del año dada la situación por la que atraviesa España. Empecemos por la historia…
Érase una vez una región española bastante depauperada, tanto por su casi ancestral aislamiento geográfico como por la persistencia en el tiempo del desinterés de los políticos ante una injusticia atávica; algunas viviendas parecían haber sobrevivido de un pasado remoto, con cuatro paredes de barro. Un mandatario emprendedor -como ahora se dice- quiso coger el toro por los cuernos y pretendió hacer frente al problema construyendo embalses para el regadío y edificando pueblos nuevos para sustituir los chamizos en que malvivían las gentes.
Tuvo un gran impedimento legal: había que expropiar, y se topó con la negativa rotunda de la propietaria, una dama de alcurnia en su apellido que argüía sus derechos ancestrales sobre las tierras, que estaba casada, además, con un militar de gran peso específico en aquellos tiempos.
Luis Losada Pescador. El Rey apeló en su discurso de Navidad al diálogo y la concordia. pidió evitar el “ruido político” y que todos contribuyéramos a construir una sociedad cohesionada.
Más allá del nuevo escenario -el grandioso Palacio Real- y del nuevo estilo -de pie, más dinámico y corto- el discurso de Navidad del rey decepcionó a Vox y a los socios de gobierno.
El PSOE y el PP han optado por arropar el discurso de Su Majestad a pesar de que especialmente Sánchez es uno de los grandes artífices de la confrontación y la división. En su discurso de investidura apeló al muro que supuestamente separa los antidemócratas de su gobierno, a la amenaza de los derechos de los ciudadanos frente a la garantía de dichos derechos. Una visión maniquea, populista y muy peligrosa que el Rey reprochó con tanta elegancia que casi nadie lo percibió…
En unos tiempos posmodernos y líquidos dominados por la intrascendencia y la ausencia de relatos ; aumentan los críticos que incluso pretenden que la palabra Navidad sea sustituida por otras sin sentido, ambiguas con toda clase de ocurrencias disparatadas y procaces. Para otros, debido a una multiculturalidad mal entendida, algunos exigen que los símbolos cristianos silenciados para no herir sensibilidades que no soportan nada que no sea lo suyo. No faltan quienes rechazan la Navidad por motivos de calendas romanas: Jesucristo no nació el 25 de diciembre. Navidad es solo el eterno retorno invernal; la publicidad navideña está ahogada en el consumismo exacerbado según el esquema: “El Corte Inglés donde está la magia de la Navidad”.
Manuel Parra Celaya. Trump hace pasos de baile ante sus seguidores y amenaza a Maduro. Maduro también baila a su ritmo caribeño y responde a Trump, ora con invocaciones a la peace, ora con bravatas para romperle las uñas al imperialismo yanqui. ¿Se vislumbra un escenario bélico que se añadiría a los ya entablados en el mundo?
Creemos que los bailes del presidente norteamericano van mucho más allá del deseo de liberar al pueblo venezolano de la dictadura bolivariana y de hacer frente al narcotráfico: petróleo se llamaría esa figura; algo así como las tierras raras de Ucrania, que ambiciona Putin. Por otra parte, los desenfadados pasos de baile de Nicolás Maduro, también acompañado de baladronadas, se fundamenta en la compleja red de intereses y relaciones internacionales, a la espera de obtener alianzas.