
Manuel Parra Celaya. Por lo que podemos ver, la sociedad española está repleta de expertos en los más diversos temas, situación que se pone de manifiesto especialmente cuando nos sacuden catástrofes, sean naturales -previsibles o imprevisibles-, sean desaguisados causados directa o indirectamente por la mano del hombre. Tuvimos experiencias sobradas de ello cuando la pandemia de la Covid o cuando la Dana; luego, con el apagón y, ahora, con la catástrofe ferroviaria de Córdoba y su repercusión en otros lugares. Casualmente, los menos expertos -anotemos- suelen ser los responsables concretos, subordinados a los ministerios correspondientes, aunque se les suponga técnicos.
Dr. Enrique Jaureguizar Cervera. Paso muchos días peleándome conmigo mismo para llegar al final de la jornada y poder decirme, con honestidad: hoy he sido coherente. Coherente con mis principios, con mis valores, con los consejos que doy en la consulta y con las normas que intento transmitir a mis hijos. Sé que es difícil. Mucho. Pero también sé que no puedo dejar de intentarlo. Por eso escribo hoy esta carta. No para arreglar el mundo, sino para aportar, al menos, un pequeño grano de arena.
Luis Losada Pescador. Las inversiones hay que mantenerlas. Ocurre domésticamente con las viviendas, pero también con los hospitales, las carreteras y las vías del tren. Y España ha triplicado su cifra de viajeros desde el 2013 pero mantiene la misma inversión en mantenimiento. Italia duplica nuestra inversión con una red similar a la española. Y tampoco es verdad que haya exceso de tráfico: de hecho, Francia e Italia tienen más AVEs en promedio.
El problema está en el estado de las vías, la desidia gubernamental y la corrupción, que esa sí mata, no como el cambio climático.
Adif reconoce en un documento interno medio millar de incidencias en las vías por mal estado en la semana de la catástrofe. En la zona del accidente se detectaron 70 incidencias desde el 2021.
Y lo peor es que Adif reconoce en una reciente licitación del pasado mes de octubre, que no tiene ni personal ni medios para supervisar las vías y que debe de contratar a empresas privadas para ello. Y no lo hace.
Manuel Parra Celaya. Con toda mi sinceridad y prudencia, no me atrevo del todo a opinar sobre la situación de Venezuela tras la drástica intervención del Vecino del Norte, que es, por cierto, del mismo origen étnico que quienes patrocinaron -con dinero, armas, combatientes y sociedades más o menos secretas- su independencia de la Corona española, allá por los años 20 del siglo XIX. En un reciente artículo (recuerden: Bailes prenavideños) ya expresaba mi punto de vista sobre Maduro y Trump, con un dolido fondo poético de inmortales versos hispánicos de Rubén Darío -al norte hay un pueblo alegre y al sur veinte pueblos tristes-, y no tengo nada que añadir ni que rectificar al respecto, tras el giro (¿insospechado?) de la situación.
Manuel Parra Celaya. Acabadas las celebraciones de la Navidad y devueltas las figuras del Pesebre a los desvanes, vale la pena preguntarnos si la festividad ha dejado huella en nosotros o ha quedado resumida, de forma añorante ahora, a un espacio festivo. No está de más, en consecuencia, relacionarlas con este renuevo de religiosidad que parece apuntarse. Decía Chesterton que el nuevo rebelde es un escéptico y no se fía de nada. Carece de lealtades y, por tanto, no puede ser un auténtico revolucionario; pero ha llovido mucho desde que estas palabras fueron escritas, y entonces este panorama era muy certero entre una gran parte de los jóvenes de nuestro mundo occidental.
Luis Losada Pescador. La ‘restatalización’ de Telefónica no fue suficiente. La excusa fue proteger una empresa estratégica, pero habría bastado con la acción de oro para vetar una operación no deseada. Pallete fue despedido en Moncloa. Para que se viera quién manda aunque solo se ostente el 10% del capital… Desde entonces, la acción no ha despegado. Quizás porque el sustituto no es tan buen gestor. O tal vez porque los criterios ya no son generar valor para el accionista sino influencia para el ‘cambiacolchones’. ‘Su sanchidad’ se codea ahora con el gran capital. Y hasta los fondos buitre como Blackrock le hacen la ola y sitúan a España en el ‘top 3’. El Ibex se ha revalorizó más del 50% el año pasado, el triple que Estados Unidos o Europa. ¿España va bien? No. El gran capital va bien.
Luis Losada Pescador. El plan Trump no puede ir mejor. El régimen ha digerido la compra de petróleo por parte de Estados Unidos. Hasta el díscolo Diosdado Cabello -que hace un año decía que “ni una gota” de petróleo para Estados Unidos- ahora parece encantado: “Si ellos nos lo quieren comprar, nosotros se lo vendemos”. La TV oficial también muestra su satisfacción por lo que supondrá de ingresos y bienestar para el país.
Porque el dinero regresará a Venezuela. Pero pasará por Estados Unidos. Tendrán que comprar productos norteamericanos. Se acabó la corrupción, la financiación de la revoluición por el mundo, el oxígeno de Cuba y el petróleo barato para China. Además, este viernes Trump se reunirá con las compañías petroleras para pedirles que inviertan en la reconstrucción de las infraestructuras petrolíferas. Todo para convertir a Venezuela en un gran ‘hub’ energético del continente, como dijo María Corina Machado en la ceremonia de su premio Nobel de la Paz. Por cierto que Trump ha anunciado una reunión con ella en Washington. Para aquellos que la daban por amortizada
Alberto Buela. En estos dos o tres días en que Trump ha mostrado que puede hacer lo que quiere recibí tres artículos excelentes sobre el tema: uno que muestra la vigencia del pacto de los Estados Unidos con Arabia Saudita en el manejo del dólar y el petróleo; dos, la traición y la sucesión de Maduro y tres, el excelente de Jordi Garriga, Gracias Sr. Trump.
Y así afirma: “El Sr, Trump comete exactamente el mismo tipo de canalladas que uno puede esperar de la clase política: asalta, destruye, roba. Pero a todo eso no lo llama democracia o derechos humanos o solidaridad o intereses general, sino que simplemente dice que él es el amo, que puede tomar lo que le apetezca...y que si no plegamos a sus exigencias nos puede borrar del mapa”.
El artículo es de un realismo político pocas veces visto, pues muestra “la voluntad de poder de Trump” y la vincula a la voluntad de poder de Nietzsche para quien ésta es el corazón, el meollo que mueve y que anida en el mundo material, que es el único que existe para él. “El trumpismo es un nietzscheanismo para las masas”. Y así puede afirmar sin ponerse colorado que los Estados Unidos es el nuevo pueblo elegido, que son los más fuertes y que son los amos del mundo.
Trump ha adoptado la estrategia de knockout del boxeo a diferencia de las democracias discursivas y progresistas que nos vendió la Escuela de Frankfurt.
Desde su llegada a la presidencia, Trump ha combinado medios distintos para ponerlos al servicio de un mismo propósito, la hegemonía continental: presión diplomática sobre Panamá, apoyo a aliados como Argentina y El Salvador, y presión militar sobre Venezuela con el desenlace conocido. Esta última acción tiene, visiblemente, valor conminatorio para líderes hostiles en la región que pretendan estrechar lazos con Pekín y Moscú. Y vuelve a ejemplificar una táctica favorita que ya fue usada en junio contra el programa nuclear iraní: prologar un ataque fulminante con maniobras de distracción, para camuflarlo y multiplicar su eficacia. También como entonces, la intervención norteamericana ha servido para medir los límites de la respuesta de las potencias autocráticas. Que Rusia y China aparezcan ahora como las vírgenes vestales del derecho internacional y el respeto a la integridad territorial de naciones vecinas no solo es índice claro de su hipocresía; también da cuenta de los límites de su efectiva solidaridad con quienes más que aliados, se revelan, en los trances decisivos, clientes sumisos y prescindibles.
Luis Losada Pescador. Alarma entre los barones socialistas. El Mundo publica este viernes que un 62% de los españoles creemos que la corrupción del PSOE es estructural. Pero es que un tercio de los votantes del PSOE creen también que la corrupción que está aflorando no son casos aislados.
Tras la debacle de Extremadura, ahora llegará la aragonesa. A la corrupción sanchista se suma el feo de no acudir al funeral por Lambán, el líder socialista aragonés crítico con Sánchez, el Page de Aragón. La candidata tampoco ayuda. Este jueves publicaba un video en la casa familiar de su pueblo, una casa austera y sencilla. Pero ha escondido su ‘tour house’ en su casa oficial de 320 metros cuadrados en Madrid o en las tres viviendas que tiene en propiedad. La mentira tiene las patas muy cortas y las redes han saltado en tiempo real. ¿Estará aplicándose al ‘miente que algo queda’?